IV. COLEGIO CIVIL ROSALES
El 23 de octubre de 1922 la XXX legislatura acuerda el decreto número 11 que crea el Colegio Civil Rosales.
De acuerdo con la ley la institución impartiría la instrucción preparatoria, profesional y normalista, la cual sería laica y gratuita.
La organización estaba encomendada a una Junta Directiva de Estudios, un director, un secretario con funciones de tesorero, un prefecto, un celador escribiente y un bibliotecario.
La Junta Directiva de Estudios era nombrada en sesión plena y a pluralidad de votos por la Junta de Catedráticos del Colegio el día último de agosto de cada año. Estaba integrada por un presidente, un vicepresidente, un secretario y dos vocales. El presidente, el vicepresidente y el secretario eran elegidos por la misma Junta de entre los cinco miembros que la integraban al instalarse cada año.
Para ser miembro de la Junta Directiva de Estudios se requería ser mayor de treinta años, poseer título científico y ser de notoria probidad.
El director, los catedráticos y demás empleados eran nombrados y removidos libremente por la Junta Directiva de Estudios.
Eran atribuciones de la Junta Directiva de Estudios: vigilar e inspeccionar la enseñanza que se impartía en el Colegio Civil Rosales; señalar las obras de texto del Colegio; vigilar el Colegio Civil Rosales y la Escuela Normal Mixta para informarse si se da exacto cumplimiento a todas las leyes, reglamentos y demás disposiciones; establecer academias científicas, de todas las profesiones que se ejerzan en el estado; entrar en relación con todas las sociedades científicas para aprovecharse de sus adelantos; presentar una memoria anual al Gobierno del estado que guardaba la instrucción preparatoria y normalista; y manejar el presupuesto de la institución.
Para ser director del Colegio Civil Rosales se requería: Ser mayor de treinta años de edad; ser de moral reconocida y de maneras cultas; no adolecer de enfermedades contagiosas y ser titulado en cualquier carrera científica.
Para ser catedrático se necesitaba poseer la aptitud necesaria para el buen desempeño de su cargo a juicio de la Junta Directiva de Estudios.
Los programas de estudio del Colegio Civil Rosales eran propuestos por los maestros encargados de la materia respectiva, pero con la aprobación final de la JDE, y tenían la obligación de ajustarse estrictamente a ellos.
La preparatoria se cursaba en cinco años y comprendía las siguientes materias: aritmética, álgebra, geometría plana y del espacio, trigonometría rectilínea, cosmografía, geografía, física y nociones de mecánica, química, historia natural, lógica, psicología y moral, historia general, historia patria, gramática castellana y general, literatura, raíces griegas y latinas, fisiología e higiene, inglés, francés, dibujo, ejercicios militares y cultura física.
Para ingresar a preparatoria se requería: haber cumplido doce años de edad; demostrar por medio de certificados haber concluido su instrucción elemental; no padecer enfermedades contagiosas; si no podía demostrar haber cursado la instrucción elemental, se sujetaba a un examen de reconocimiento aplicado por tres profesores del Colegio nombrados por el director.
La enseñanza profesional comprendía las carreras de abogado, químico farmacéutico y comercio, las cuales se cursaban en cinco años cada una.
Las inscripciones empezaban el primero de octubre y terminaban el 31 del mismo mes.
La educación normal tenía por objeto la preparación tanto científico-literaria como profesional de los aspirantes a maestros, guardando la educación estrecha relación con el trabajo de las escuelas primarias. La carrera se llamaba Profesor de Educación Primaria, duraba tres años y constaba de 24 materias: pedagogía, metodología, antropología, aritmética, álgebra, nociones de geometría plana, nociones de cosmografía, geografía, nociones de física y química, nociones de historia natural, lógica, psicología, moral, nociones de historia general, historia de México y particular del estado, gramática castellana, raíces griegas y latinas, literatura, fisiología e higiene, educación cívica y social, trabajos manuales, dibujo, solfeo y canto y cultura física.
Al terminar los estudios los alumnos realizaban una práctica de seis meses en una escuela oficial o particular antes de presentar su examen de recepción.
Con el fin de impulsar la carrera magisterial, y en tanto no se reformara la ley del Colegio Civil Rosales, la Junta Directiva de Estudios acordó que no se exigiera el certificado de educación primaria a las personas que desearan inscribirse como alumnos de la Escuela Normal. Sólo tenían que justificar que eran ayudantes de alguna escuela primaria oficial o particular, mediante un certificado expedido por su inmediato superior y visado por la Dirección General de Educación Primaria.
Debido al cambio del plan de estudios de la Universidad de Occidente al Colegio Civil Rosales, en los días siguientes hubo gran afluencia de solicitudes de alumnos pidiendo adecuación de materias a los grados respectivos. Incluso, no pocas solicitudes fueron enviadas al Congreso del Estado para su resolución.
El decreto 11 que crea el Colegio Civil Rosales finalmente fue modificado. La primera reforma fue impulsada por los alumnos de las escuelas Normal y de Leyes, quienes al tener ya avanzados sus estudios en la Universidad de Occidente, encontraron serias dificultades con el nuevo plan de estudios, lo cual motivó que la Legislatura expidiera el 4 de diciembre de 1922 el decreto 36 mediante el cual se otorgaban facultades especiales a la Junta Directiva de Estudios para modificar los planes de estudio.
La otra reforma a dicho decreto fue propuesta por el presidente de la Junta Directiva de Estudios, licenciado Manuel A. Barrantes. La Ley originalmente establecía que para ingresar al Colegio se requería solamente haber cursado la instrucción primaria elemental, es decir, hasta cuarto año. Después de una amplia argumentación, el licenciado Barrantes logró convencer a la Legislatura para que aprobara el 9 de diciembre de 1922 el decreto 39, que restituía el requisito de haber concluido la primaria superior hasta sexto año para ingresar al Colegio Civil Rosales. Este decreto, además, daba facilidades a los profesores de primaria en ejercicio para su ingreso a la Escuela Normal, en cuyo caso se cambiaba el requisito del certificado de primaria completa por el de una constancia en donde se acreditara tal carácter.
El 27 de octubre de 1922, a las cinco y media de la tarde, se reunieron en el Colegio Civil Rosales los licenciados Manuel A. Barrantes, Francisco Verdugo Fálquez, Fortino Gómez, José María Tellaeche y doctor Benjamín Salmón, nombrados por el Congreso para integrar la Junta Directiva de Estudios. Presidida la sesión por el licenciado Barrantes se nombra formalmente la JDE quedando en la presidencia el licenciado Barrantes, en la vicepresidencia el licenciado Tellaeche, como vocales los licenciados Verdugo Fálquez y Gómez y como secretario el doctor Salmón.
Conformada la JDE se procedió a nombrar como director provisional del Colegio Civil Rosales, por un término de noventa días, al licenciado Francisco Verdugo Fálquez.
En esa misma sesión se aprobó el presupuesto de la institución: Un director, $300.00 mensuales; un secretario con funciones de tesorero y cargo económico de subdirector, $150.00 mensuales; un perfecto, $120.00 mensuales; un celador escribiente, $60.00 mensuales; un bibliotecario, $15.00 mensuales; un conserje jefe de aseo, $90.00 mensuales; y un mozo de aseo, $45.00 mensuales.
El 2 de noviembre se procedió a nombrar la planta de catedráticos para las escuelas Preparatoria, Derecho y Comercio, presentada por el director del Colegio.
A cada maestro se le asignó un sueldo de $1.50 por cada clase, sin duda mucho menor que el recibido por los profesores de la Universidad de Occidente. Incluso, debido a la raquítica situación económica, la Junta Directiva de Estudios acordó no formar grupos paralelos, a pesar de que, sobre todo los primeros años de preparatoria, eran en exceso numerosos en alumnos.
El 8 de noviembre de 1922, el licenciado Francisco Verdugo Fálquez hizo algunos cambios en la titularidad de las materias, principalmente por renuncias.
Ese día se nombra la planta docente de la Escuela Normal Mixta.
En esa reunión se dio a conocer que por orden del gobernador del estado la Dirección General de Educación Primaria entregaría a la Escuela Normal Mixta para su sostenimiento el equivalente al sueldo de un director de primaria.
En este tiempo, Teodoro Cruz era alumno único en uno de los grados de la carrera de derecho o jurisprudencia. En noviembre de 1922 solicitó a la Junta Directiva de Estudios se le nombraran los maestros que según el plan de estudios de la carrera le correspondían. Como resultado se extienden nombramientos a los licenciados Pedro Gonzalo Espinoza de los Monteros (derecho penal común y general y procedimientos penales), Celso Gaxiola Andrade (II curso de derecho civil) y a Fortino Gómez (derecho mercantil). Si bien fueron nombrados por la JDE, los honorarios de los maestros serían pagados por el señor Cruz, en acuerdo al artículo 5to. transitorio de la Ley del 18 de octubre de 1922 que dice:
- No podrá abrirse ningún curso de carrera profesional si no hay cuando menos un numero de tres alumnos que se inscriban en él; pero queda facultada la Junta Directiva de Estudios y obligada a nombrar profesores, si menos número de alumnos señalados, se compromete a pagar dichos maestros.
El 15 de diciembre, Benito Bermúdez, presidente de la Liga Central de Estudiantes se dirige a la JDE pidiendo se ayude económicamente a la asociación que representa para la matinée que en memoria de Antonio Rosales se celebrará en el Teatro Apolo el día 22, aniversario de la Batalla de San Pedro. La Junta acuerda ayudarlo, si se tiene dinero en caja, con 30 pesos. Por vez primera en la historia de la institución rosalina aparece el nombre de una organización política estudiantil.