V. UNIVERSIDAD SOCIALISTA DEL NOROESTE
En 1934 llega a la presidencia del país el general Lázaro Cárdenas. Dos años después, en 1936 impulsa la educación socialista, entendida ésta como la formación integral del estudiante para incorporarse sin pérdida de tiempo a las tareas productivas de la sociedad.
El primero de enero de 1937 llegó a la gubernatura el coronel Alfredo Delgado. Uno de sus compromisos de campaña, fue establecer una Universidad socialista, propuesta que al perecer no encontró eco ni en la sociedad sinaloense ni en la prensa local. Sin embargo, el 27 de febrero de 1937 publica el decreto número 135 que suprime el Colegio Civil Rosales y crea la Universidad Socialista del Noroeste. Las escuelas y carreras, según el decreto, serían: Escuela Secundaria; Escuela de Maestros, con las carreras de maestro rural y de profesor normalista; Escuela de Ciencias Sociales con las carreras de perito contador, organizador de ejidos, sindicatos y cooperativas y la de derecho social; Escuela de Ingenieros Prácticos con la carrera de ingenieros prácticos ejidales; Escuela de Enfermería con la carrera de Enfermeras, Escuela de Farmacia con la carrera de químico farmacéutico.
Sin embargo, en los hechos sólo funcionaron las escuelas Secundaria, Preparatoria, Normal con la carrera de Profesor Normalista, de Farmacia con la carrera de Químico Farmacéutico y Leyes con la carrera de Licenciado en Derecho.
El cambio de colegio a Universidad trajo como consecuencia la supresión de la autonomía de que gozó el Colegio Civil Rosales, misma que databa desde los tiempos de la Universidad de Occidente. Ello, entre otras cosas, se expresó en el mecanismo del nombramiento del Rector: vuelven los tiempos anteriores a 1918 en los que era el Ejecutivo Estatal quien lo nombraba directamente. El artículo 10 de la Ley Orgánica de la Universidad Socialista del Noroeste dice al respecto:
El Rector de la Universidad Socialista del Noroeste será designado por el ejecutivo del Estado y durará en funciones todo el tiempo que, a juicio de éste, cumpla con sus deberes y obligaciones como Rector y mientras no se aparte del criterio educacional del Estado, definido claramente en esta Ley.
Por circunstancias políticas la Universidad Socialista del Noroeste tuvo varios rectores. El primero fue Alfredo Ibarra, del 1 al 15 de marzo de 1937. Le siguieron, Eladio Esquerra, del 16 al 19 de marzo de 1937; Crispín Borboa, secretario encargado, del 28 de marzo al 14 de agosto de 1937; Solón Zabre, rector 15 de agosto de 1937 al 14 de marzo de 1938; Carlos Mac Gregor Giacinti, secretario encargado del 1 de mayo de 1938 al 31 de enero de 1939; José Alonso Álvarez, secretario encargado del 1 de febrero de 1939 al 31 de enero de 1941; y Enrique Coppel, rector desde febrero 15 de 1941.
Solón Zabre Morell llegó procedente de Mazatlán. En la Secretaría General le acompañó el profesor Enrique Félix Castro. Siete meses más tarde salen de la administración de la institución educativa, debido a que desde un principio pretendieron echar del poder al gobernador Delgado por no impulsar en el estado los postulados del gobierno del general Cárdenas.
Después de salir de la entidad Solón Zabre, estalla la huelga magisterial. Al ser reprimidos y cesados algunos maestros, el movimiento cobra fuerza con la solidaridad en los hechos de la Federación de Trabajadores de Sinaloa y la Liga de Comunidades Agrarias. Los estudiantes de la Universidad Socialista del Noroeste apoyan a los profesores estallando la huelga en la Institución, la que, por este hecho, poco después fue tomada por la policía encabezada por el tenebroso Alfonso La Onza Leyzaola. Enardecidos por la actitud del gobernador, los estudiantes se organizan y por la fuerza recuperan el edificio rosalino.
Finalmente, por órdenes del presidente Cárdenas el conflicto se solucionó en abril.
La Universidad Socialista del Noroeste, según la Ley Orgánica, tenía por objeto: orientar a la juventud sinaloense a un socialismo organizado y creador; y mejorar, en forma efectiva y por medio de la cultura popular, el nivel económico, moral y social del proletariado, extendiendo su acción hasta los lugares más apartados de Sinaloa, por medio de misiones culturales, conferencias, bibliotecas ambulantes, cursos por correspondencia, el curso monográfico, el libro, el folleto, la hemeroteca y el cine educativo, etc.; y preparar técnica y científicamente, a los futuros directores de las masas organizando actividades económico-sociales.
Sin embargo, tres años más tarde, el 18 de septiembre de 1940, el Consejo Universitario acordó en su Reglamento que los objetivos sólo serían: transmitir el saber; y poner la cultura al servicio colectivo. En cuanto a las escuelas se refiere, señala que las enseñanzas que éstas impartirán deberán de estar dentro de los lineamientos contenidos en las disposiciones educativas de la Constitución General de la República y de las leyes del Estado. Hay un cambio de singular importancia en las escuelas de la Institución con respecto a la Ley Número 135, las que pierden su denominativo original, para pasar a llamarse simplemente escuelas Secundaria, Preparatoria, de Normal, de Farmacia, de Derecho y de Enfermería.
El Gobierno de la Institución estaba a cargo del Consejo Universitario, del Rector, de los directores de escuela, de los comisionados de orden y de los bibliotecarios, siendo el primero la autoridad suprema.
Cabe señalar que durante esta etapa la Biblioteca pública pasó a depender directamente del Congreso del Estado, según decreto 192 publicado el 17 de junio de 1937; mismo que fue derogado por el decreto 289 del 14 de diciembre del mismo año, en el que se establece que la Biblioteca pública pasa a depender nuevamente de la Universidad.