En nuestra Universidad, fue hasta mediados de los setentas, cuando se ponen en marcha los primeros programas de posgrado y actividades de investigación, ambos influidas por las políticas de la ANUIES, SEP y el CONACYT, que demandaban a las Instituciones de Educación Superior(IES), la creación de un Instituto de Investigaciones (II) y una División de Estudios Superiores (DES). Con base en esto, se creó en la UAS la División de Estudios Superiores, en 1974 dependiendo de la Escuela de Derecho ,para posteriormente pasar a ser una dependencia formal dependiente de rectoría, pero poco natural, puesto que no formaba parte de ninguna línea de trabajo en esos momentos.

Esta experiencia no cumplió con las expectativas deseadas, ya que, el número de egresados fu escaso y la enseñanza impartida improvisada y la calidad no cumplía con las expectativas institucionales. Al mismo tiempo, la investigación realizada en el Instituto de Investigaciones de Ciencias y Humanidades, estuvo desvinculada de la enseñanza del posgrado y de los sectores productivos. De esta manera, los esfuerzos invertidos en investigación y posgrado, en el periodo de 1974-1980 además de incipientes, fueron imprecisos y desarticulados; y en particular, el posgrado altamente escolarizados, pero virtualmente desvinculados de la investigación.

En 1980, en el marco del primer Foro Académico de la UAS, se discuten y trazan las primeras líneas para una política de investigación y la enseñanza del posgrado. Producto de los acuerdos de este foro de investigación, se establece la actual Coordinación General de Investigación y Posgrado (CGIP), cuya denominación dejaba claro su carácter y responsabilidad, como organismo encargado de dar rumbo a las funciones sustantivas que debería fortalecer y consolidar, a saber; la investigación y el posgrado en nuestra universidad. Las distintas administraciones de la Universidad y en particular de la CGIP, han pretendido satisfacer a los demandantes de sus servicios, que van desde solicitudes de apoyo a trámites con la administración central , asesoría referida a los vacios normativos, difusión de programas nacionales diversos y como función natural la orientación para el desarrollo que deben tener la investigación y del posgrado. La primera, fuente de creación de nuevos conocimientos y vinculación con el exterior y soporte logístico en la búsqueda de financiamiento externo a través de programas de capacitación para la formulación de proyectos. Con referencia al posgrado, mediante la diversificación de programas de especialidad, maestría y doctorados deberán guiar nuestro despegue académico que trascienda la simple formación profesional y permita arribar al perfil de investigador.

Sin embargo, con la aparición de la CGIP en 1983 en el escenario de la universidad, por acuerdo del H. Consejo Universitario, se formalizan e inician los esfuerzos formales y realmente importantes para promover los programas de posgrado e impulsar la investigación. Con este propósito se diversificó la oferta educativa en este nivel, poniendo en operación nuevas opciones, pero aún sin una política clara de investigación y posgrado y en un contexto institucional inestable, con notable presencia de improvisación académica, inseguridad financiera y un alto grado de agitación política.

Como resultado de estos esfuerzos para 1985, la Institución contaba con tres maestrías con financiamiento externo y evaluación más rigurosa, inaugurando una nueva fase en la instrumentación de este nivel educativo y dando paso, a la configuración de una política acorde con los tiempos. Estas maestrías fueron: Ingeniería Estructural, Historia Regional y Educación. Siendo significativas las diferencias entre las maestrías existentes y las que creadas bajo esta óptica, toda vez que contaban con financiamiento claro, con sede en las escuelas profesionales, líneas de investigación, con criterios de admisión más rigurosos, programas de estudios más estructurados, atendiendo a lineamientos y políticas institucionales, más que a concepciones de tipo "credencialista " o de moda. Este incipiento modo de hacer las cosas provocó que para 1987, existieran once programas de posgrado, cuatro de los cuales eran de maestría (Educación, Administración, Historia Regional e Ingeniería Estructural). El número de éstas, para 1989, se incrementó en tres: Ciencias Jurídico Penales, Derecho Constitucional y Administrativo y Administración en la Zona Norte. En el cuatrienio 93-97 "la Institución contaba con 11 programas de maestría y 10 de especialidades" (Plan Rector de Desarrollo Institucional 93/97,p.17) ,finalizando con 7 doctorados,23 maestrías y 15 especialidades.

Sin embargo, fue hasta diciembre de 1994 cuando el H. Consejo Universitario aprobó que el doctorado formara parte de la pirámide educativa de la UAS. De esta manera, a la fecha nuestra oferta en el posgrado se integra de la siguiente manera:

7 docorados : Biotecnología, Ciencias Sociales, Ciencias Médicas, Ciencias de la Computación, Educación, Ciencias en Física y Psicología de la Salud.

25 programas de maestrías : Arquitectura, Física, Computación, Ciencia y Tecnología en Alimentos, Producción Agrícola, Educación, Ciencias Jurídico-Penales, Ciencia Pesquera, Ciencias Médicas, Ciencias Sociales, Ciencias Zootécnicas, Derecho Constitucional y Administrativo, Derecho Social y Familiar, Derecho Privado, Desarrollo Empresarial, Finanzas Corporativas, Geodesia, Historia Regional, Planeación y Administración de la Educación, Ortopedia Maxilar y Ortodoncia Fija, estudios de Estados Unidos y Canadá, Psicología de la Salud, Planeación Financiera y Planeación del Desarrollo Regional, Derecho Familiar y Derecho Fiscal.

18 programas de especialidad: Anestesiología, Ciencias de la Computación, Cirugía General, Computación Aplicada a la Ingeniería Civil, Ginecología y Obstetricia, Medicina Interna, Oftalmología, Bioquímica, Enseñanza de las Matemáticas, Ingeniería Ambiental, Horticultura, Estudios Electorales, Derecho Familiar, Finanzas y Mercados Financieros, Estadística, Materia Fiscal y Educación Superior y Evaluación Curricular de la Arquitectura y Desarrollo Profesional de Docentas . De éstas sólo tres corresponden a la administración 97-2001.

Vale decir, que a pesar de la diversificación en los periodos recientes a nivel nacional la "cobertura de los programas de posgrado es muy dispar;su matrícula se distribuía 39% en especialidades, casi 60% en maestría y únicamente el 1.5%" (Promep p.4) . En tanto al interior de la universidad, y a pesar de que el PIDE-UAS: 1997-2001, recomienda, "que el posgrado; su diversificación y consolidación, rigorización y competitividad, debe ir acompañado del equilibrio entre las áreas del conocimiento". Lo cierto es que nuestra oferta educativa actual no guarda estas proporciones ni recomendaciones. (VER ANEXO POR ÁREAS/ZONAS/). Toda vez que existen asimetrías muy marcadas entre ellos, en cuanto a calidad, falta de homogeneidad en los apoyos para su buen desarrollo, programas bien consolidados y estructurados inscritos en el Padrón de posgrado de Excelencia del CONACYT o cercanos a ingresar a éste. Existen otros, en situación precaria de infraestructura, con una base magisterial para la enseñanza y la investigación poco experimentada, insuficiencia de infraestructura, recursos hemero-bibliográficos y desconectados a la red Internet.