PLAN
INTEGRAL
PARA
LA FORMACIÓN
DE PROFESIONALES
DEL
TRABAJO SOCIAL
A
NIVEL TÉCNICO Y LICENCIATURA.
COMISIÓN
DE EVALUACIÓN Y DISEÑO CURRICULAR:
LIC. FIDENCIA GPE.
LUNA GERMÁN
LIC. VICTOR HUGO
AGUILAR GAXIOLA
Culiacán Rosales,
Sinaloa, octubre de 1996.
Presentación
1.
JUSTIFICACION
(antecedentes, síntesis evaluativa de los planes vigentes,
pertinencia social,
sustento
jurídico)....................................
2. UNA
APROXIMACION SOCIOHISTORICA Y CONCEPTUAL AL TRABAJO SOCIAL
2.1 El contexto de la
profesión............................
2.2 Desarrollo histórico del
Trabajo Social................
2.3 Caracterización del Trabajo
Social.....................
2.4 El Trabajo Social como
Disciplina Social...............
2.5 Objeto de estudio del Trabajo
Social...................
2.6 El Trabajo Social como
profesión.......................
2.7 Campo profesional del Trabajo
Social...................
3. CONSIDERACIONES TEORICO-METODOLOGICAS
QUE ORIENTAN LA
PROPUESTA..................................................
3.1 Nociones sobre lo
curricular...........................
3.2 Lineamientos psicopedagógicos
(desde los sujetos de la acción educativa y desde los objetos de conocimiento
que los vincula).......................................
4.
PROPUESTA
CURRICULAR.......................................
4.1 Propuesta de Plan Integral para la formación de
Trabajadores Sociales a nivel Técnico y
Licenciatura...
4.2 Objetivos
Curriculares.................................
4.3 Perfil del egresado nivel
técnico......................
4.4 Plan de estudios para el nivel
técnico.................
4.4.1
Tabla de créditos................................
4.4.2 Mapa
Curricular..................................
4.4.3
Requisitos de ingreso permanencia y egreso.......
4.5 Perfil del egresado del nivel
licenciatura.............
4.6 Plan de estudios para el nivel
licenciatura............
4.6.1
Tabla de créditos................................
4.6.2
Requisitos de ingreso permanencia y egreso.......
5.
POLITICA DE
EVALUACION.....................................
Las
tendencias de la sociedad contemporánea plantean nuevos retos a las
Instituciones de Educación Superior (I.E.S.). Ello exige revisar los programas
formativos que éstas ofrecen a las nuevas generaciones. Por ende, las escuelas
de trabajo social, como instituciones formadoras de profesionales, no escapan a
las exigencias que se derivan de las aceleradas transformaciones económicas
políticas y sociales que se viven en la sociedad.
Como
consecuencia de lo anterior, se han generado a nivel nacional en las I.E.S.
(incluida la U.A.S.) un conjunto de procesos de transformación curricular,
orientados por la búsqueda de un perfil profesional de mayor congruencia con los
nuevos tiempos.
En este
marco, nuestra escuela consciente de los retos que impone la modernidad y la
competitividad que reclama el contexto local, nacional e internacional, asumió
la dimensión curricular como uno de los proyectos prioritarios de su programa
integral de desarrollo (PIDETS), comprometiéndose en la elaboración e
implementación de un proyecto de evaluación y diseño curricular, el cual toma
como referente central a los lineamientos que el Plan Rector de Desarrollo
Institucional (PREDI) establece, a través del Programa Indicativo de
Reorientación y Diversificación de la Oferta Educativa
(PIRDOE)
Dicho
proyecto fue presentado en abril de 1995 y redefinido en agosto del mismo año,
basándose en las observaciones y recomendaciones de una Comisión de la
Coordinación de Planeación y Desarrollo y de la Comisión de Asuntos Académicos
de Secretaría General.
Sobre la
base del proyecto mencionado, se abordaron las etapas de fundamentación y
elaboración de la propuesta curricular.[1]
La fundamentación se abordó a través de cuatro subcomisiones, correspondiéndole
a cada una de ellas, un aspecto de lo que constituiría el marco de referencia
para fundamentar la propuesta. Tales aspectos son:
Síntesis evaluativa
del plan vigente; bajo la
coordinación de la T.S. Rosina García Pérez, con la colaboración de un equipo de
maestros de la escuela, se elaboró una síntesis de los resultados de los
procesos de evaluación curricular que se han desarrollado en la escuela desde
1989 a la fecha.
Estudio de
contexto; se responsabilizó
al Lic. Víctor Hugo Aguilar Gaxiola, quien con la participación de docentes de
la escuela con formación en economía, ciencias políticas y trabajo social,
realizó un estudio de contexto económico, social y político de la región en el
cual fundamenta un análisis del papel de la profesión de trabajo social en dicho
contexto y advierte las tendencias hacia la configuración de campos emergentes
para el ejercicio de la misma.
Estudio de la
profesión; estuvo a cargo de
la Lic. María Guadalupe Leyva Cruz y Lic. Raquel Casillas Quiñónez, quienes
elaboraron documentos acerca del desarrollo, caracterización y constitución del
objeto de estudio del trabajo social como profesión, el cual fue analizado,
discutido y reelaborado en el seno de un seminario-taller organizado exprofeso,
en el que participaron docentes adscritos al área de trabajo
social.
Definición de lineamientos psicopedagógicos para el
diseño curricular. Bajo la
responsabilidad de Lic. Fidencia Guadalupe Luna Germán, contando con la
colaboración de docentes de la escuela con formación en ciencias de la
educación, se elaboró un documento donde se explicita la noción de currículum y
la postura que se asume respecto de los procesos de enseñanza y de aprendizaje
de las cuales se intentó derivar los lineamientos psicopedagógicos para
fundamentar el planteamiento de organización y operativización del nuevo
curriculum que se propone.
Basándose en dicha
fundamentación, se asumió por esta comisión el diseño de la propuesta
curricular, contando eventualmente con la colaboración de algunos docentes de la
escuela. Constituyeron aportes importantes en la formulación de dicha propuesta,
las observaciones, críticas,
sugerencias y recomendaciones que nos planteara a los documentos
preliminares, el M. C. Mario Espinoza Guevara, quien ha estado a cargo del
seguimiento de este proyecto curricular en su carácter de asesor de Secretaría
General, a quien damos las gracias y le hacemos patente a través de estas
líneas, nuestro reconocimiento.
Asimismo, se
recuperaron elementos aportados por eventos académicos donde se expuso esta
propuesta, tales como: la reunión estatal de Escuelas de Trabajo Social (UAS) y
la XLIX Asamblea y Seminario anual de la Asociación Mexicana de Escuelas de
Trabajo Social (AMETS), ambas realizadas en mayo de 1996.
Es así
como arribamos a la presente propuesta curricular que permite a nuestra escuela,
ofrecer las carreras de: Técnico en
Trabajo Social y Licenciado en Trabajo Social, como una opción orientada a
asumir racionalmente, el compromiso institucional de formar profesionales del
trabajo social, acordes a los requerimientos del mercado de trabajo y con
capacidad para desempeñarse en prácticas emergentes de su campo de
acción.
El
presente documento ha sido estructurado en cinco apartados centrales. El
primero, expone la justificación general de la propuesta: parte de una breve
reseña de los antecedentes de los procesos de diseño, operativización y
evaluación curricular por los que ha transitado la escuela en los últimos tres
lustros; luego, se aboca, basándose en elementos contextuales, a fundamentar la
pertinencia social de la formación de profesionales del Trabajo Social; concluye
con la exposición del marco jurídico que le da fundamento legal a la
propuesta.
El
segundo apartado, ofrece una aproximación socio-histórica y conceptual al
trabajo social: analiza a grandes rasgos el contexto en que se desarrolla la
profesión; hace un recuento histórico de su devenir y propone una
caracterización del trabajo social, de su objeto de estudio y de la
configuración de su campo profesional.
El
tercero, da cuenta de las consideraciones teórico-metodológicas que orientan la
propuesta: se advierten las concepciones que compartimos acerca de lo curricular
y las orientaciones psico-pedagógicos que se retoman.
La
cuarta parte del documento, constituye la propuesta concreta de currículum
flexible que se ofrece: inicia aclarando en qué consiste la flexibilidad de
dicha propuesta; explicita los objetivos institucionales que se pretenden;
delimita los perfiles de egreso de cada nivel formativo (técnico y
licenciatura); describe los planes de estudios de cada nivel; y plantea una
opción metodológica-didáctica para su operativización.
El
último apartado, perfila los ejes de análisis que se consideran necesarios para
configurar el sistema de evaluación
que deberá acompañar al proceso de implementación de la propuesta
curricular.
1.
JUSTIFICACION
Antecedentes.
Los
primeros antecedentes de trabajos sistemáticos de evaluación y diseño curricular
en nuestra escuela, se registran en el año de 1982, con la formación de la
primera comisión de evaluación curricular, cuyo trabajo culminó con la
transformación y unificación de los planes y programas de estudios de las
escuelas de trabajo social de la U.A.S. en el foro de
1984.
En mayo
de 1987 se conforma la segunda comisión estatal de evaluación curricular bajo la
coordinación de Secretaría General, elaborándose el Plan estatal de evaluación
curricular de las Escuelas de trabajo Social, el cual quedó integrado por los
programas (de Evaluación Curricular) de cada una de las Escuelas, que si bien
estaban orientados por lineamientos metodológicos generales, cada programa se
definió en función de las necesidades y potencialidades particulares de cada
centro de trabajo; dicho plan fue aprobado en noviembre de 1987.[2]
El
programa de evaluación curricular de nuestra escuela incluyó tres proyectos de
investigación: 1) Congruencia interna del plan de estudios; 2) Congruencia
externa del plan de estudios y 3) Organización académico-adminisitrativa. Dicho
programa se desarrolló bajo la dirección del pedagogo e investigador del
D.I.E./CINVESTAV/I.P.N. Eduardo Remedi, quien fungió como asesor general de
nuestro programa (de evaluación curricular) hasta su culminación en el Foro de
julio de 1989.
Producto
de dicho evento, se arribó a un conjunto de conclusiones y resolutivos que
convergen en la necesidad inaplazable de una nueva propuesta curricular, de
entre ellos resumimos[3]
los siguientes:
·
El plan de estudios
no corresponde al nivel subprofesional (técnico), está planteado de hecho a
nivel licenciatura dejando al margen el perfil del alumno
insumo.
·
La dinámica propia de
la carrera ha provocado una sobrecarga en el plan al ir agregando contenidos de
tal suerte que lo que hoy se tiene es una profesión y no una subprofesión; se ha
roto con el nivel técnico, por lo tanto, lo pertinente es otorgarle el "status"
que le corresponde.
·
Es posible operar con
nivel técnico y licenciatura precisando el nivel de formación de cada uno,
teniendo como fundamento (del diseño de los currícula correspondientes) los
resultados de las investigaciones que se proponen.
·
Para arribar a la
transformación curricular es preciso definir los niveles de formación que
requiere la práctica profesional del trabajo social y los perfiles que les
corresponden, para ello, es necesario profundizar en las siguientes líneas de investigación: El desarrollo
de la profesión, la especificidad de la carrera, mercado de trabajo y prácticas
profesionales, contexto económico político, social y cultural del área de
influencia de nuestra escuela, así como sobre las concepciones dominantes
(epistemológicas y filosóficas) que dan sustento a la política educativa
institucional (UAS).
·
Es necesario
complementar la evaluación investigando las concepciones y prácticas políticas
de los docentes y de las formas en que éstas han impactado la elaboración y
operativización del currículo.
La
aspiración de profesionalización del trabajo social en la U.A.S., ha estado
presente en trabajos anteriores de revisión curricular, llegando a constituirse
en uno de los resolutivos centrales del "I foro de Transformación y Unificación
de Planes de estudio de las Escuelas de Trabajo Social de la U.A.S.",[4] realizado en Septiembre de 1984, en el
sentido de promover la Licenciatura en Trabajo Social en las tres escuelas de
nuestra máxima casa de estudios.
Como
parte de las estrategias encaminadas al cumplimiento de tal propósito, en el
ciclo: 1987-1988 se desarrolló un "Programa de nivelación para Trabajadores
Sociales al Servicio de la U.A.S.", paralelo a los trabajos de evaluación
curricular que culminaría en el foro de julio de 1989, anteriormente
citado.
Obtuvieron el título
de "Licenciado en Trabajo Social" a través de dicho programa: 43 trabajadores
sociales adscritos en áreas de docencia, investigación y extensión
universitaria, de las escuelas de Mazatlán, de Los Mochis y de Culiacán, así
como en la Dirección de Servicio Social Universitario.
Ello
representó un avance significativo en el terreno de la profesionalización del
trabajo social en nuestro Estado, sin embargo, por las propias características
del programa, el acceso al mismo fue limitado, en virtud de que se trataba
centralmente de que los docentes de nuestras escuelas, estuvieran a la altura de
los requerimientos que implicaba la oferta de formación de Trabajadores Sociales
a nivel licenciatura.
Consideramos que la
demanda de nivelación a licenciatura sigue cobrando importancia, ello quedó
demostrado en las investigaciones realizadas a egresados, en el marco de la
propia evaluación del Plan de Estudios vigente [5],
cuyos resultados son reveladores del requerimiento existente de elevar el status
profesional (del Trabajador Social), en términos formativos. Para dichas
investigaciones, se seleccionó una muestra aleatoria de 43 centros de trabajo
(entre instituciones y empresas), en los que se obtuvo información de 53
trabajadores sociales responsables de atención directa a los demandantes, y de
43 personas que se desempeñaban ya fueran como jefes del departamento,
directivos de institución o como gerentes de empresa, quienes en general
coincidieron en que es necesario que el Trabajador Social profundice en una
formación de mayor manejo en las conceptualizaciones y metodologías de las
ciencias sociales, del Trabajo Social y de otros conocimientos especializados
como son: administración de planes de desarrollo social, educación sexual, de
salud, de la legislación de instituciones asistenciales, comunicación,
relaciones humanas, demografía y otros.
En julio
de 1990 se inicia el Programa de diseño
del plan de estudios para la nivelación de técnicos en trabajo Social a grado de
licenciatura en T.S., bajo la asesoría de MC. Miguel Angel Rosales Medrano,
investigador del C.I.S.E. (UAS).
Los estudios que se realizaron para fundamentar
la propuesta curricular mencionada, son: Contexto de la profesión del trabajo
social, que incluye los siguientes aspectos: base productiva de la economía
sinaloense, orden estructural y superestructural sobre el que incide la
profesión del T.S. en la región, políticas de asistencia social a los grupos
demandantes y la práctica profesional ante la problemática actual -oscilación de
las necesidades sociales tradicionales y las emergentes-; un estudio sobre Estado y política social; y uno más
sobre el desarrollo histórico de la
profesión que aborda la caracterización del trabajo social actual y el
objeto de estudio del trabajo social.[6]
En junio
de 1991, se presenta a Sría. Gral. de la UAS., la propuesta de Plan de estudios
de nivelación, siendo avalada y turnada
por dicha instancia, al H. Consejo Universitario de la UAS el cual le otorgó la
aprobación final y emitió el acuerdo correspondiente para su edición.[7]
Así, el programa dio inicio en octubre de 1991 con carácter unigeneracional
y modalidad semiescolarizada
Al
concluir el programa en octubre de 1993, fue sometido a un proceso de evaluación
sobre la base de cuyos resultados, se avaló su reedición, previa recomendación de efectuar algunos
ajustes y adecuaciones, los cuales dieron origen a una propuesta revisada que
recupera en esencia la anterior y que se aprobó por el H. Consejo
Universitario[8]
dando inicio su operativización en septiembre de 1995. En las conclusiones de dicha evaluación se
señala lo siguiente:[9]
"El plan de estudios para la nivelación de técnicos en Trabajo Social, representa un esfuerzo significativo por trascender los marcos tradicionales del diseño curricular.
Sin embargo, dicho diseño, pese a la trascendencia de los análisis que recupera desde el enfoque de la nueva sociología, afrontó una compleja problemática en su operativización, que tiene que ver con diversos factores entre los que destaca la carencia de estrategias que permitieran: establecer un período de formación para los docentes del equipo " staff " de la Licenciatura, en la idea de homogeneizar criterios en torno al diseño de los programas guías de cada curso; los procedimientos más recomendables para instrumentar las estrategias de aprendizajes establecidas y la definición de evaluación y acreditación, como elementos mínimos.
Un factor que vino a profundizar dicha problemática, lo fue el desplazamiento casi total del equipo que diseñó el programa, no sólo de las labores de coordinación, sino del trabajo docente; esto se realizó sin que mediara un proceso de transición en el que se evaluaran y transmitieran las experiencias obtenidas hasta ese momento. Incluso, un ejercicio de tal naturaleza hubiese permitido advertir la necesidad de constituir un equipo académico abierto, al margen de cambios burocráticos y absurdos ajustes de cuentas."
Sobre la
base del análisis de que fue objeto el Plan de estudios de nivelación de
trabajadores sociales técnicos a licenciados en Trabajo Social, se plantean las
siguientes propuestas:[10]
·
Que en los objetivos
curriculares y rasgos profesionales del egresado debe particularizarse el tipo
de habilidades, destrezas y actitudes que se pretenden desarrollar, así como los
conocimientos requeridos para ello y los instrumentos a utilizar para valorar
tales requerimientos.
·
Tomar en cuenta las
necesidades de capacitación de los alumnos, acentuando los conocimientos en las
áreas de intervención donde se desempeñan en mayor grado: educación, salud y
desarrollo comunitario.
·
Integrar un taller de
lectura, redacción e investigación documental, a fin de preparar a los alumnos
en el autoaprendizaje.
·
Incorporar una
asignatura donde se discuta la práctica profesional, a la luz de las nuevas
corrientes teóricas sobre Trabajo Social y Ciencias
Sociales.
·
Ampliar el tiempo y
los contenidos en la materia de Planeación y Administración del Bienestar
Social.
·
Incorporar
conocimientos relacionados con la psicoterapia familiar, pedagogía, educación
especial, salud pública y Desarrollo comunitario.
·
A juicio del asesor
del Programa, su posible reedición debe considerar las siguientes
cuestiones:
·
Establecer líneas de
formación de acuerdo a los campos de acción del Trabajador
Social.
·
Contemplar un
"standard" de capacidades, habilidades y actitudes requeridas por el
empleador.
·
Seleccionar a los
aspirantes alumnos sobre la base de su currículum, práctica profesional y
exposición de motivos, con el fin de tener un grupo
consistente.
·
Una vez seleccionados
los alumnos, aplicar un examen de exploración para estimar el nivel conceptual y
conocer las expectativas iniciales de éstos. Los resultados obtenidos guiarán
los criterios para seleccionar y trabajar los contenidos.
·
Apoyar los procesos
de enseñanza y aprendizaje con lecturas de textos básicos, didácticos y de
carácter introductorio, que posteriormente permitan al alumno el acceso a
bibliografía más compleja.
·
Un programa de esta
naturaleza ocupa docentes con capacidades de investigación y evaluación
curricular, sin embargo esta exigencia, puede ser satisfecha a través de un
proceso de formación a largo plazo.
Pertinencia
social.
La
agudización de la problemática socio-económica de la población mexicana en
general, ha traído consigo la exigencia de mayor participación de las
instituciones gubernamentales, empresas y organismos de tipo social, en la
búsqueda de alternativas que permitan elevar los niveles de bienestar social de
la población.
Desde la
perspectiva del Estado, esta búsqueda se inscribe fundamentalmente en el marco
de los propósitos de legitimación política que le posibilitan garantizar su
seguridad y existencia misma. De ahí se deriva la necesidad, que el propio
Estado tiene, de plantear alternativas de asistencia social, a fin de atenuar
los conflictos sociales que tal problemática genera.
Otra
cuestión fundamental a considerar en este contexto es, que hoy asistimos a un
proceso de ruptura con un Estado de tipo benefactor, para dar lugar a un Estado
de corte neoliberal, subordinado a las reglas del juego del libre mercado,
"...se trata de fincar relaciones modernas entre Estado y sociedad..."[11]
Basándose en un
rastreo de la propaganda oficial, un reconocido investigador de Sociología,
señala que en ella se habla de
"... la
necesidad de sustituir al Estado populista ( benefactor, paternalista y
asistencialista ) por uno moderno ( racional y corresponsable). El Estado
solidario y no propietario: reduce al mínimo la propiedad de las empresas
estatales y paraestatales, corresponsabiliza a la población con organización
"autónoma", participación y trabajo en la construcción de obras de beneficio
social(escuelas, hospitales, carreteras, etc.). Ya no se otorga más de arriba a
abajo paternalistamente, se corresponsabiliza a los beneficiados."[12]
Como
consecuencia directa de la estrategia global de modernización que implicó una
severa reducción del gasto social, el Estado, viene asumiendo un carácter
caritativo, por ende, orienta su política social a través de programas de ayuda
a los sectores "en extrema probreza", lo cual representa una marcado retroceso
en materia de bienestar social para las amplias mayorías populares, produciendo
con ello, mayores exigencias de solución a las necesidades sociales, las cuales
tenderán a ser resueltas y reguladas por la capacidad de los individuos y grupos
sociales en las esferas del libre mercado.[13]
Es en
este marco de contradicciones y de complejidad de la problemática social, en que
se presenta el imperativo de una mayor profesionalización de los Trabajadores
Sociales, de ahí la necesidad de formación y/o actualización de profesionistas
del bienestar social, capaces de alcanzar niveles de reflexión, proposición y
acción de alcances cualitativamente superiores.
Consideramos que el
trabajo social como toda profesión, requiere además del dominio de saberes
especializados aplicables a tareas específicas de su campo de actividad
concreta, del desarrollo de la capacidad de adecuar su quehacer a las
situaciones cambiantes de su objeto de intervención profesional, que se van
generando en el contexto de los procesos económicos, políticos y sociales que se
viven.
De ello
se deriva la necesidad de que el Trabajador social, logre una formación
científica que le permita investigar, explicar y transformar sus prácticas y
actitudes respecto a su labor profesional.
Para
nosotros, la Licenciatura en Trabajo Social, no sólo significa una respuesta a
los requerimientos del mercado de trabajo, sino que significa ante todo, poner
en marcha un programa de formación profesional, que tienda en su contenido y
fines, a la búsqueda de los más avanzados referentes teórico-metodológicos que
permitan proporcionar mayor solidez científica al campo del trabajo social,
desarrollando para ello un trabajo permanente de investigación y sistematización
de nuestra realidad concreta.
Esta
realidad nos exige que además de continuar formando Trabajadores Sociales con
dominio a nivel instrumental y operativo de las metodologías para el ejercicio
profesional, arribemos a un nivel formativo superior de carácter analítico y
conceptual, colocando al profesionista del Trabajo Social, en un grado
explicativo de los procesos y políticas sociales, permitiéndole desempeñar y
cuestionar con mayor claridad su quehacer profesional y su función social.
En el
terreno particular del ejercicio profesional, con la licenciatura se contribuye
a elevar el "status" del Trabajador
Social, lo que le permitirá estar en mejores condiciones para ser
considerado en la toma de decisiones para la elaboración de proyectos
específicos y dirección de programas sociales, partiendo de una formación
integradora que permita identificar situaciones y problemas, así como plantear
alternativas de acción.
Se trata
en síntesis, de avanzar en la construcción de un saber más especializado del
trabajo social, que funja como referente de la acción profesional donde se
conjuguen los aportes más avanzados de las ciencias sociales, los saberes de la
ética y de las políticas sociales.
Tanto el
artículo 3ro. constitucional, como la Ley Federal de Educación, la Ley de
Educación del Estado de Sinaloa y la Ley Orgánica de nuestra Universidad, nos
permiten plantear esta oferta educativa con la validez legal requerida para tal
efecto.
En lo
que respecta al art. 3ro. Constitucional, frac. 8 va., se señala que " Las
Universidades y demás Instituciones de Educación Superior a las que la ley
otorgue autonomía tendrán la facultad y la responsabilidad de gobernarse a si
mismas, realizaran sus fines de educar, investigar y difundir la cultura de
acuerdo con el principio de este artículo".
Por su parte, la Ley Federal de Educación, en el art. 31 establece que "
La función educativa a cargo de las Universidades y los establecimientos de
Educación Superior Descentralizados del Estado ejercerán de acuerdo a los
ordenamientos que los rijan".
Por otro lado, la Ley de educación del Estado de Sinaloa, en el art. 75
señala que " Las instituciones de Educación Superior que funcionen en la entidad
deberán pugnar preferentemente por formar profesionistas, técnicos, docentes e
investigadores, que requiera en su desarrollo el Estado ".
En lo que respecta al aspecto legal interno que rige en nuestra
Universidad, en el art. 1ro. de la Ley Orgánica vigente se anota " La
Universidad Autónoma de Sinaloa es una institución pública descentralizada del
Estado con personalidad jurídica propia y capacidad para adquirir y administrar
bienes, que tiene por objeto impartir conocimientos para formar profesores
universitarios, investigadores y técnicos...". Por otra parte en el art. 3ro.,
frac. IV se establece que " La Universidad Autónoma de Sinaloa para el logro de
sus fines deberá: promover y realizar programas para la formación de maestros e
investigadores; actualizar planes de estudio, programas, textos, métodos y
sistemas de enseñanza en las áreas educativas que imparta.
En lo que respecta a la equivalencia del nivel técnico en Trabajo Social,
con el Bachillerato impartido en la U.A.S., el art. 64 de la Ley Federal de
Educación establece que " los estudios realizados dentro del Sistema Educativo
Nacional podrán declararse equivalentes entre si por tipos educativos, por
grados escolares y por materias ".
En cuanto al fundamento para calcular el valor crediticio del plan se
retoma la recomendación de la Asociación Nacional de Universidades e Institutos
de Enseñanza Superior (ANUIES) emanada de la XIII asamblea celebrada en Tabasco
el 20 de abril de 1971 en la cual se suscribió el acuerdo de aplicar el sistema de
créditos que habría de operar en todas las Universidades e Instituciones de
educación Superior, el cual fue ratificado años mas tarde en Tepic, Nayarit y
que señala, entre otras cosas, que el crédito es la unidad de valor o puntuación
de una asignatura, que deberá expresarse en números enteros correspondiendo a
quince semanas efectivas de clase. El valor de créditos de una Licenciatura será
de 300 créditos como mínimo y 400 como máximo. El valor en créditos del
bachillerato será de 180 como mínimo y de 300 como máximo. En un Plan de
Estudios, las clases teóricas y los seminarios, que requieren de estudio o
trabajo adicional del alumno, una hora de clase-semana-semestre tiene un valor
en créditos de 2 puntos; en tanto que aquellas actividades que no requieren
estudio o trabajo adicional del alumno, como son las prácticas, los laboratorios
y los talleres una hora-semana-semestre corresponde un
crédito.
La anterior recomendación es retomada en el documento de Secretaría
General denominado: Criterios para el diseño curricular;[14]
así como en el Programa indicativo de reorientación y diversificación de la
oferta educativa[15]
2. UNA APROXIMACION
SOCIOHISTORICA Y CONCEPTUAL
AL TRABAJO SOCIAL
2.1
CONTEXTO DE LA PROFESION.
Los esfuerzos teóricos más significativos, que actualmente se realizan en
el ámbito del trabajo social se orientan a la construcción de un saber
disciplinario más especializado, que recupere los aportes de las ciencias
sociales y avance en la definición de su identidad profesional. Esto conlleva un
proceso permanente de ganar autonomía respecto del papel auxiliar y operativo,
ejecutante de políticas corporativas y alienantes, tanto de instituciones gubernamentales (con mayor
capacidad de espacio para las prácticas), como privadas.
Dicho proceso se desarrolla en el marco de la atención a demandantes de
asistencia y seguridad social, respecto a las necesidades básicas tradicionales,
las cuales tienden a masificarse a grado tal, que los anteriormente considerados
sectores medios, que se movían con un bienestar holgado, a lo largo de 20 años,
han pasado a engrosar los sectores demandantes de las políticas
sociales.
En la actualidad, las nuevas relaciones neoliberales, representan un
retroceso en materia de bienestar social para las amplias mayorías, en la medida
en que se tiende al adelgazamiento de la política social mediante la reducción
del subsidio a las instituciones públicas y la privatización de las mismas. Tal
fenómeno conduce a la población a la búsqueda de opciones diversas de bienestar
social que va configurando un espacio profesional emergente para los
trabajadores sociales.
La política social de un Estado con proyectos gubernamentales de
asistencia social, orientados fundamentalmente a los sectores de la población en
"extrema pobreza" con sus consecuentes derivaciones en materia de bienestar
social para las amplias mayorías; la compleja conjugación de necesidades
sociales tradicionales con las emergentes y la agudización de éstas, nos
plantean los mismos retos; trascender la microrrelación operativista de nuestra
práctica profesional para ampliar nuestra visión de lo social y cualificar
nuestra acción.
La vida urbana dominante en Sinaloa trae consigo nuevas perspectivas para
el ejercicio del Trabajo Social, dada la existencia de tres grandes ciudades
como Mazatlán, Culiacán y los Mochis y el constante crecimiento de ciudades como
Guasave, Guamúchil, Escuinapa, Navolato; todas ellas cabeceras municipales,
especialmente en el caso de Culiacán, capital del Estado de Sinaloa, la cual
tiende a llevar una dinámica de ciudad metropolizada, con expresiones sociales
propias de las urbes capitalistas.
La cultura urbana aparejada a los procesos de pauperización de las clases
medias, van conformando sujetos sociales de mayor integración a las políticas de
organización, gestión y atención del bienestar social; dando paso a ser
ejércitos cuantitativamente mayores en su movilidad social alrededor de
problemas tradicionales como, educación, vivienda, servicios públicos; en sí,
tienden a engrosar los sectores demandantes de la asistencia social.
En este proceso emergen también nuevos movimientos a través de organismos
y grupos como: los ecologistas, feministas, deudores a la banca, frente de
defensa del patrimonio familiar, defensores de los derechos humanos, colegios de
profesionistas, pro-salud pública, por la democracia, entre los principales; que
por sus características muy particulares, requieren de niveles superiores de
bienestar, y a sus vez exigen formas de atención profesional más
especializada.
Como consecuencia, en forma
genérica va cobrando importancia la necesidad de ligar los procesos de la
problématica tradicional con los de una cultura moderna urbanizada; ejemplo de
ello (por citar alguno), es el debate relativo a concebir la vivienda como parte
de un ecosistema. Esto explica el surgimiento de alternativas de intervención
profesional que combinan formas tradicionales con emergentes; promovidas y
desarrolladas principalmente por organismos no gubernamentales constituidos por
la cada vez más participativa sociedad civil.
En este marco, un elemento importante a considerar, es la desvalorización
profesional y económica del ejercicio profesional del(a) trabajador(a) social,
que aún siendo en gran parte un problema de orden estructural, lo es también en
un sentido formativo, debido al escaso nivel de especialización de los
trabajadores sociales.
Es así como puede observarse que en nuestro campo profesional participan
con actividades idénticas a las nuestras, otros profesionistas e individuos de
la sociedad civil, agrupados en fundaciones, patronatos, voluntariados, clubes,
organizaciones partidarias, asociaciones civiles y otras; mismas que desarrollan
también formas de asistencia social no muy diferenciadas de las que desempeñan
los trabajadores sociales. De ahí la necesidad de profundizar los conocimientos
acerca de nuestro campo profesional y de elevar el grado de especialización de
nuestro quehacer.
2.2
DESARROLLO HISTORICO DEL TRABAJO SOCIAL
La disciplina del Trabajo Social ha sido, al igual que las otras
disciplinas de las ciencias sociales, determinada por el aspecto
socioeconómico. Esta ha tenido sus
propias vicisitudes,
características y expresiones de acuerdo a cada contexto; desde la ayuda
a la familia, la tribu y el clan como sus antecedentes más remotos, hasta el
trabajo social de hoy.
2.2.1
Los orígenes
Desde sus inicios, el siglo XIX se vio sacudido por grandes movimientos
sociales productos de la Revolución Industrial, el auge de las obras de Carlos
Marx y Federico Engels; la creación
de la Liga de los Comunistas, la Asociación Internacional de los
Trabajadores; en Francia, Alemania, Inglaterra, Polonia y Estados Unidos presentan diferentes procesos que ponen
a los gobiernos en alerta. Para
hacer frente a los problemas derivados de la industrialización, el Estado crea
en 1868 La organización del Socorro Caritativo y la represión de la mendicidad,
bajo la tutela del pastor protestante Henry Soll. Esta primera organización se
convertiría en La Sociedad de Organización de la Caridad en 1869, y tendría como
máxima exponente a Octavia Hill. La C.O.S. viene a recuperar y sistematizar los
aportes de Juan Luis Vives, San Vicente de Paul, Federico Ozaman, Thomas
Chalmers y el sistema de Elberfeld de Alemania, estableciendo ocho principios
básicos, para orientar la acción profesional, recomendando el uso de técnicas y
métodos ante la empírica ayuda social anterior. A partir de ahí se constituyen
las bases del método de Trabajo Social de casos, y la primera etapa metodológica
del Trabajo Social.
Puede afirmarse que en el surgimiento del TRABAJO SOCIAL, convergieron
tres elementos: la institucionalización de la asistencia con la C.O.S.; la
ampliación de las funciones del Estado incluyendo la política social dentro de
su organización y estructura y el desarrollo de las Ciencias Sociales, las
cuales eran influenciadas por el positivismo de la época, mediante una visión de
hombre y sociedad, sustentada en el conocimiento experimental, en el dato y en
la idea de armonía, orden y progreso que se refleja en las metodologías
tradicionales del Trabajo Social.
A medida de que se extendían las instituciones de asistencia, se dio la
necesidad de contar con personal capacitado que atendiera este nuevo tipo de
tareas, y que a su vez respondiera a las funciones e intereses del Estado
(surgiendo las primeras escuelas o institutos encargados de formar estos
profesionales que están requiriendo).
Por eso se dice que la profesión nace dependiente de la política social
estatal imponiendo una doble condición: como asalariados y como intermediarios,
con una práctica profesional determinada fundamentalmente por los diferentes
proyectos políticos dominantes que involucran por un lado al Estado, y por otro,
a la población demandante.
2.2.2.
Historia del trabajo social en Los Estados Unidos
Vale la pena mencionar que en EE.UU. fue uno de los países donde más se
desarrolló el Trabajo Social. Para 1886, ya existía la C.O.S. en Búfalo y
posteriormente en New York y Boston.
En New York (1987), con Mary Richmond al frente, se organizan los
primeros cursos de la Escuela de Filantropía Aplicada, pero es en realidad en
Amsterdan, Holanda, donde se ubica la primera Escuela de Trabajo Social en el
"Instituto de Formación para el Servicio Social", dando gran auge a la
asistencia social en Europa.
La obra de Mary Richmond es muy importante en el origen y desarrollo de
la profesión, ya que las orientaciones expuestas en sus trabajos fueron las que
determinaron significativamente el Trabajo Social en Estados Unidos, en América
Latina y en nuestro país. En 1899
publicó su primer libro "Visitas
amigables entre pobres"; en 1907, publicó "El Buen Vecino en la Sociedad
Moderna"; en 1917 publica "Diagnóstico Social" en el que por primera vez se
formula una teoría del Trabajo Social; en 1922 "Qué es el Trabajo Social de
casos", en el cual define y expone como opera en la práctica el Trabajo Social
de Casos".[16]
En esta etapa histórica del trabajo social, el método de Trabajo Social
de casos elaborado por Mary Richmond, constituyó el método más significativo de
tratamiento individualizado; en él se retoman aportes de Medicina y de la
Psicología en lo que se refiere al método clínico y al test respectivamente, ya
que estos elementos eran requeridos para solucionar individualmente los
problemas de "enfermedad" o "desadaptación" que como efecto de la I Guerra
Mundial se produjeron en la sociedad norteamericana.
Pero este método de casos resultó insuficiente al sucederse la depresión
económica mundial que tuvo sus consecuencias en lo social. Ante esta situación,
el Trabajo Social requirió de nuevas formas de atender los problemas que en lo
colectivo se presentaban, para ello, surge el Trabajo Social de grupos amparado
por los esquemas referenciales de la Teoría Sociológica del estructural
funcionalismo y la psicología dinámica y social. El trabajo social de grupos
surge con un enfoque terapéutico, lo que trajo consigo la modificación de los
esquemas teóricos referenciales de la profesión y los objetivos
profesionales orientándose entonces
a mantener el equilibrio del "orden social". Al igual que en el método de casos a este tipo de Trabajo Social se le
denominó paramédico.
Posteriormente en 1943, surge el concepto de Organización de la
Comunidad, sumándose un nuevo método del Trabajo Social: el método de
organización y desarrollo de la comunidad. Esta propuesta surge de la teoría
desarrollista que pretendía conducir a los países subdesallollados como el
nuestro (se decía en el discurso oficial), al nivel de los países
desarrollados.
Conviene decir que no sólo el Trabajo Social se vio influenciado por el
desarrollismo, sino también el resto de las disciplinas y profesiones de las
ciencias sociales. A la fecha persisten en loa E.U. los tres tipos de métodos,
acentuándose la utilización del método de casos.
2.2.3 Historia del trabajo social en América
Latina
Según Vicente de Paula, el Trabajo Social fue implementado en América
Latina entre "1925-1936 por una especie de implante Europeo",[17] sin vinculación directa con nuestra
realidad. Se crean escuelas bajo un modelo europeo paternalista, con orientación
hacia la salud (o paramédico) y a la legislación (o para jurídico), buscando la
adaptación de los individuos a su medio, mediante la aplicación del método de
casos en una especie de consejería y muy vinculado a los intereses y funciones
del Estado. El plan de estudios fue
retomado de las escuelas belgas y francesas y conducido por religiosas
católicas. Pero no podemos negar la
influencia de la escuela americana que tuvo su impacto en las Escuelas de América Latina,
durante este período y posteriormente.
De los años de 1940-1965, se puede apreciar más claramente la influencia
del SOCIAL WORK NORTEAMERICANO. Se vive entonces en el trabajo social, el
predominio de una concepción aséptica tecnocrática que encuadra con el modelo
desarrollista, donde siguen prevaleciendo las ideas de adaptación y ajuste
apoyados en los paradigmas de la psicología como se aprecia en los métodos de
casos y de grupos; al respecto, nos dice Ezequiel Ander-Egg, que los
trabajadores sociales no podían pensar en reformulaciones y nuevas propuestas,
era imposible: "No se sabía pensar de manera diferente... no podían salirse de
un enfoque psicologista y situacional"[18]
.
Los años 60,s marcan otra
etapa en el Trabajo Social. Se
daban en el continente una serie de
sucesos que cambiarían el rol del T. S. mediante una nueva forma de intervención
profesional. Entre los acontecimientos que se pueden ubicar como fundamentales
son el triunfo de la revolución cubana y los levantamientos en Chile, los cuales
condicionan en alguna medida la instrumentación política de la Alianza para el Progreso,
que surge como resultado de la Cumbre de Punta del Este, Uruguay, promovida por
Estados Unidos en los países de América Latina a fin de evitar que la
trascendencia de conflictos pusieran en riesgo su hegemonía económica y política
en el continente. Como consecuencia
de todo ello, surge una nueva forma de
intervención profesional; el método de organización y desarrollo de la
comunidad, ya que la Alianza para el Progreso necesitaba de la implementación de
programas comunitarios en salud, vivienda, recreación y acción comunal, para lo
cual fue necesario recoger aportes de las técnicas antropológicas, como la
investigación de campo, sirviendo de igual manera el funcionalismo a la
concepción de esa intervención profesional bajo la idea de "neutralidad", lo que en otras palabras
Ezequiel Ander-Egg llamaría "metodologismo
ascéptico".
En este mismo período y con el fracaso del modelo desarrollista, surge el
movimiento de reconceptualización, que viene a cuestionar los soportes teóricos, metodológicos e ideológicos
del Trabajo Social así como la aplicación acrítica del Social Work
Norteamericano y el trabajo social de grupos funcionalista. La
reconceptualización se constituye en un desafío para los trabajadores sociales y
en un proceso que aún no ha concluido.
La importancia de la reconceptualiazación del Trabajo Social es que este
proceso vino a dar una visión de apertura crítica al ejercicio profesional,
situándolo en ese espacio de búsqueda y de reflexión crítica, permitiendo
cuestionar al funcionalismo y retomar al materialismo histórico y dialéctico
como corriente filosófica. Con la
influencia de esta nueva vertiente de las ciencias sociales, se produjo una
adhesión ideológica dejando de lado la pretendida "neutralidad" de la profesión.
La reconceptualización también aportó a la identidad del Trabajo Social en
cuanto que rechazó como campo profesional exclusivo, a las políticas sociales
del Estado. El movimiento además
propuso la inserción del ejercicio profesional a la realidad latinoamericana y
la no asunción de modelos incongruentes. Sin embargo, Ezequiel Ander Egg y Diego
Palma nos dicen que el proceso de reconceptualización tiene sus críticas y
limitaciones; ya que no resolvió los problemas fundamentales de la
profesión.
Podemos estar de acuerdo con Palma y Ander Egg, sin embargo, reconocemos
en la reconceptualización el gran aporte de la crítica social y un nuevo
concepto de hombre y sociedad.
2.2.4 Historia del trabajo social en
México
Al finalizar la Revolución Mexicana, después de haber sido creadas las
misiones culturales, el Estado otorga beneficios sociales en los que se halla
inmerso el Trabajador Social, y la "profesión surge al margen de los movimientos
sociales pero ligada estrechamente a la expansión y modernización estatal. Así el trabajador social se encuentra
vinculado a las instituciones gubernamentales y realizando tareas que alguna
corriente del trabajo social denominaría paramédicas o parajurídicas" [19].
En 1926 se crean los primeros cursos de Trabajo Social en al Escuela de
Economía Doméstica de la S.E.P. con una duración de tres años. Pero no fue hasta
1933 que se reconocieron oficialmente; y es con el egreso de esta generación en
1936 cuando el General Lázaro Cárdenas, Presidente del país en ese período,
decretó el ejercicio del Trabajo Social como profesión iniciando con ello la
profesionalización del Trabajo Social en México.
En 1937 el Gral. Cárdenas crea un organismo de terapia social, sustentado
en la filosofía positiva, "con este enfoque del Trabajo Social se inicia
propiamente en México el desarrollo de la profesión, ligada a la concepción de
la asistencia social"[20].
También en 1937 se presentó la propuesta de curso experimental de
capacitación para " ...desempeñarse como delegados de protección y vigilancia
del tribunal para menores. El curso
se impartió en lo que hoy es la facultad de Derecho...",[21]
pero fue hasta 1940 que fue aprobado, dejando fuera la orientación de la Escuela
Doméstica y adaptando una orientación hacia la salud y el
derecho.
Durante el período de Manuel Avila Camacho (1940-1946) se da un
mejoramiento en las relaciones capital-trabajo, creándose el pacto de unidad
obrera (1942), y después de año y medio el gobierno legisla sobre seguridad
social. Este marco institucional de
seguridad, requería personal especializado para encargarse de atender las
prestaciones sociales que la seguridad social arrojó, pero a pesar de ello los
planes de estudio de la profesión no sufrieron transformaciones
sustanciales.
En 1946 inicia la creación de escuelas de Trabajo Social en el país: en
1947 la Escuela de Trabajo Social en Nuevo León y luego la creación de un sin número de
ellas hasta 1977, con un total de 55 escuelas que se tienen registradas
actualmente. Todas estas escuelas
"...tuvieron como referencia el primer plan de estudios de la escuela de la universidad y de la
Secretaría de Educación Pública..." [22].
En cuanto a la Licenciatura, encontramos que el primer programa de este
tipo se elaboró en la Escuela de Trabajo Social de la UNAM con una vigencia de
1968 a 1976, modificando su plan sin
atender aún al movimiento de reconceptualización, (que se desarrollaba en
América Latina y que llegó tardíamente al país). El plan de estudios de Licenciatura
influyó mas bien en lo que Margarita Rosas denomina Práctica Dominante, teniendo
su campo en las instituciones públicas principalmente, y algunas privadas en
áreas como: salud, asistencia a nivel de jóvenes, ancianos, criminológica,
penitenciario, psiquiátrica, educativa y de seguridad
social.
Es hasta después de 1976 que empieza a llegar a México el proceso de
reconceptualización impactando sustancialmente el plan de estudios de la UNAM,
reflejándose como lo dice Anzueta, en la orientación que buscaba: la
organización y movilización hacia el cambio social. Los trabajadores sociales
deberían desde ahora conocer la situación global del país para poder responder
profesionalmente; y es a partir de este proceso que en México al igual que en América
Latina el Trabajo Social incorpora las nuevas corrientes filosóficas y
sociológicas siendo éstas un punto de partida para que las organizaciones de
Trabajo Social y las escuelas se situaran en otra perspectiva. Así también se
dio el surgimiento y desarrollo de organizaciones que se ubicaron en una
tendencia de crítica y reflexión por la construcción de un Trabajo Social
alternativo.
2.3 CARACTERIZACIÓN DEL TRABAJO
SOCIAL
"El Trabajo Social como expresión sistematizada de un campo de la
práctica social"[23],
es determinado histórica y socialmente.
Su desarrollo histórico -como lo hemos visto- obedece a un conjunto de
situaciones sociales, económicas y política que ha vivido nuestra sociedad en
diversos períodos.
Este desarrollo no ha sido lineal, en él podemos encontrar continuidades
pero también discontinuidades y rupturas, sobre todo en el plano
epistemológico.
Lo anterior interesa puntualizarlo debido a que ello explica en gran
medida la situación actual del Trabajo Social y cómo éste llega a constituirse
en una profesión, pero también en un cuerpo de conocimientos más o menos
específicos que permiten caracterizarlo como una disciplina
social.
Aída Valero advierte esta doble dimensión del Trabajo Social: por un lado
se conceptualiza el Trabajo Social como una profesión por la función que éste
tiene dentro del campo ocupacional; y por otro lado, se le conceptualiza desde
la perspectiva epistemológica como disciplina social, ya que cuenta con un
conjunto de saberes y conocimientos particulares en proceso de consolidación,
así como un conjunto de métodos y técnicas, normas y principios específicos de
un campo de estudio.[24]
2.4 EL
TRABAJO SOCIAL COMO DISCIPLINA SOCIAL
El objeto de estudio del Trabajo Social está inserto en lo social, esto
es las necesidades sociales. Por
tanto, como disciplina se enmarca dentro de las Ciencias
Sociales.
Tanto el análisis del Trabajo Social como el abordaje de su objeto de
estudio puede ser hecho a partir de diferentes enfoque teórico-filosóficos, lo
cual depende obviamente de la concepción de hombre y sociedad que se
ostente. La nuestra, intenta ser
una perspectiva dialéctica.
Desde esta perspectiva resulta pertinente establecer la consideración
sobre la complejidad del campo de estudio de las ciencias sociales, y en
particular del Trabajo Social. Desde nuestro punto de vista los hechos sociales,
como objeto de estudio de las ciencias sociales, así como la totalidad del
comportamiento humano deben ser vistos en su desarrollo, en sus contradicciones
y en sus mulitideterminaciones, pero también en los significados que los
individuos imprimen a sus acciones y relaciones.
Durante años los positivistas han impuesto una forma de abordaje de la realidad social, que tiene como fundamento los postulados
científicos de las ciencias naturales y los criterios de cientificidad del
método experimental como lo son la cuantificación, la experimentación y la objetividad. Esta
es
indudablemente, una visión
ahistórica de la sociedad desde donde el hombre es cosificado en aras de
"lo científico".
El positivismo ha tenido una fuerte influencia en el Trabajo Social a
través de diversas teorías de corte funcionalista y
estructural-funcionalista. Una de
las expresiones de estas teorías son las metodologías de Trabajo Social de Casos
y Trabajo Social de Grupos, de Mary Richmond - Castellanos y Natalio Kissnerman
respectivamente. Otras de estas
expresiones son cierto tipo de conceptualizaciones que existen sobre el Trabajo
Social, donde podemos encontrar conceptos tales como "cliente", "desajustado", "desadaptado",
"adaptación social", "orden", "progreso", "armonía". Junto a ello, la búsqueda
de la "objetividad científica" invade también el campo del trabajo social, y
empiezan a introducirse planteamientos como "la necesidad de la metodología
científica".
Algunos teóricos del Trabajo Social como Ezequiel Ander Egg,
influenciados aún por el positivismo lo conceptualizan como una tecnología
social "... porque su ámbito de acción se ubica en el ámbito de la realidad
social, lo cual se constituye también en objeto de otras tecnologías sociales,
si bien en cada una se plantea objetivos diferentes y utiliza elementos teóricos y métodos
lógicos específicos que le aportan tanto las distintas disciplinas del
conocimiento como sus propios hallazgos empíricos". [25]
Norberto Alayón también define el Trabajo Social como una tecnología,
argumentando que no puede ser una ciencia, pues no reúne "los requisitos" para
ser tal porque aún sigue consumiendo teoría de las ciencias sociales y no tiene
un campo particular de conocimientos.[26]
Tanto en Ander Egg como en Alayón, podemos advertir una influencia
significativa del pensamiento positivista que se refleja en una definición
reduccionista del Trabajo Social, en la medida en que limita su acción
profesional a la mera aplicación de métodos y técnicas, minimizando la necesaria indagación y
aprehensión de la realidad que requiere el Trabajador Social para intervenirla y
transformarla.
Pero también la influencia
del Marxismo se ha dejado sentir en el Trabajo Social, es así como en la década
de los 60,s surge lo que se conoce como movimiento de Reconceptualización en el
Cono Sur, influenciada por la Filosofía Marxista. Este acontecimiento puede considerarse
como una especie de ruptura parcial con el trabajo social tradicional. Se dice parcial debido a que fue sólo en
el plano epistemológico, ya que no generó prácticas profesionales diferentes de
manera significativa.
Una nueva visión de hombre y sociedad y una visión dialéctica de la
realidad, serían algunos de los aportes más significativos de la
reconceptualización. Sin embargo, una de sus limitaciones importantes lo fue el
confundir los propósitos de la profesión y sus posibilidades de desarrollo, con
objetivos de tipo político partidista.
Desde esta nueva concepción se adoptan nuevas categorías en el Trabajo
Social, se cuestionan los objetivos "adaptadores de la profesión" y se
introducen los de "contribuir al cambio social". Se define el nuevo profesionista como
"Trabajador Social Militante", y las conceptualizaciones que se elaboran sobre
el Trabajo Social utilizan conceptos tales como "conflicto", "contradicción",
"lucha de clases", "cambio social", "movilización", "organización",
"concientización", y "liberación", entre otros.
Para ilustrar la influencia de esta concepción nos remitiremos a algunas
conceptualizaciones:
El código de Etica de la asociación de asistentes sociales del Perú en
esa década define el Trabajo Social "... como una profesión cuyos principios y
objetivos están estrechamente identificados con los ideales y aspiraciones
básicas de una sociedad democrática..."[27]
En esta misma década de los 60,s, la Asociación Latinoamericana de
Escuelas de Servicio Social (Trabajo Social) conceptualiza el trabajo social
"... como una Praxis, un proceso dialéctico en que teoría y práctica mutuamente
realimentan para lograr su objetivo de liberación humana....[28] También en esta misma década emerge la
definición de Pedro Vives, quien concibe el Trabajo Social..." como el conjunto
de técnicas sociales, orientadas por el conocimiento científico, para lograr el
bienestar, en la justicia social [29].
Mientras Jorge Palacios señala que "... se podría definir la acción del
Trabajo Social como: una acción científica que tiende al fortalecimiento de las
clases populares, colaborando en una capacitación que signifique una práctica
social, que permite superar las contradicciones que presenta su situación de
explotación".[30]
Obsérvese como los conceptos utilizados en cada una de estas definiciones
indican la influencia de la teoría Marxista sobre todo en cuanto a los objetivos
del Trabajo Social. Pudiera decirse
que en el desarrollo de esta disciplina la reflexión epistemológica ha
estado sensiblemente permeada por
la ideología, esto es explicable en la medida en que su campo profesional se
viven de manera concreta las contradicciones sociales, que conducen
necesariamente a una toma de posición ideológica. Boloña hablaba de ese gran conflicto
interno del Trabajador Social al verse inmersos en el campo de la pugna y la
desigualdad social entre el Estado y los grupos de poder y la población. [31]
Alayón nos ofrece en una de sus obras, 90 definiciones de Trabajo Social
elaboradas en América Latina, sobre todo en Sudamérica. Esto si bién nos muestra la riqueza
conceptual de la disciplina, nos indica también la ausencia de ciertos niveles
de consenso que conduzcan al esclarecimiento del objeto de estudio de la
disciplina, así como de sus
propósitos y formas de intervención profesional.
Durante mucho tiempo se ha discutido acerca del status epistemológico del
Trabajo Social, algunos le han llamado tecnología, otros técnicas, algunos le
han denominado disciplina científica, otros arte, y no ha faltado quién lo
defina como una ciencia. Cada una
de estas conceptualizaciones se corresponden indiscutiblemente con una
concepción de ciencia, hombre y sociedad.
Todo este conjunto de aportaciones, así como las propuestas
teórico-metodológicas que de ellas se han derivado, constituyen lo que conocemos
como cuerpo de conocimientos del Trabajo Social. Sus diversos enfoques y concepciones, y
sus diferentes perspectivas teórico-metodológicas no son excluyentes entre sí,
por el contrario estos enriquecen el campo teórico-conceptual de la
disciplina.
En este marco vale la pena destacar importantes intentos por reformular
el Trabajo Social a la luz de nuevos referentes teóricos. Es así que en algunos grupos de
Trabajadores Sociales del País, insertos en escuelas y asociaciones están
trabajando en investigaciones sobre la profesión desde una perspectiva
dialéctica y han hecho aportaciones muy valiosas en el aspecto epistemológico y
metodológico del Trabajo Social.
Algunos autores como Margarita Rozas denominan estos esfuerzos como una
corriente de búsqueda.[32]
Inscritos en esta línea y deslindando de aquellas corrientes que conciben
el Trabajo Social como una profesión instrumental y operativa que consiste en la
aplicación de métodos y técnicas, optamos por una perspectiva más amplia donde
la investigación y reflexión de la realidad social ocupen un lugar primordial en
la teoría y práctica del Trabajo Social, lo que contribuiría en la
sistematización de las acciones profesionales y en el enriquecimiento de su
campo teórico-conceptual.
2.5
OBJETO DE ESTUDIO DEL TRABAJO SOCIAL
Mucho se ha debatido acerca del status epistemológico del Trabajo Social
y su objeto de estudio. Algunos
plantean que son las políticas sociales, otros las necesidades sociales, y otros
como Aída Valero Chávez señalan que es el hombre en su situación social. Obviamente, tales planteamientos
obedecen a diversas concepciones respecto al Trabajo Social, al hombre y la
sociedad.
El objeto de estudio, entendido como el campo de la realidad social al
que se dirige la investigación y elaboración conceptual del Trabajo Social, son
las necesidades sociales. Sin
embargo, éstas pueden ser concebidas -como ya se decía-, de diversas formas.
Desde nuestra perspectiva, las necesidades sociales, trascienden las
carencias de tipo material incorporando los planos espiritual, moral, cultural e
intelectual, del individuo y los grupos sociales, expresándose de manera
concreta y sumamente compleja en el campo Profesional del Trabajo
Social.
Esta concepción de necesidades sociales se fundamenta en un concepto de
hombre como sujeto histórico multideterminante y multideterminado, inmerso en
una sociedad en cuyo seno se debaten un conjunto de relaciones y contradicciones
de grupos sociales hegemónicos y contrahegemónicos. Y es en este marco en el que se
desarrolla el Trabajo Social como disciplina y como
Profesión.
Pero así como hay diferentes interpretaciones del objeto de estudio del
Trabajo Social, también existen
diferentes formas de abordarlo desde el punto de vista epistemológico. La posición que ha predominado en este
campo es fundamentalmente positivista, es aquella que concibe el objeto de
estudio como algo dado y estático que sólo requiere del perfeccionamiento
técnico-metodológico para explicarlo.
Esta posición conduce a visualizar el campo de las necesidades como algo
predeterminado cuyas características son de tipo material y desprovistas de
subjetividades.
De nuestra parte y siguiendo
a Bourdieu, planteamos que
el objeto de estudio es una construcción que hace el sujeto mediante el proceso
de conocimiento, que se da de manera dialéctica en la unidad entre la teoría y
la práctica. [33]
Este proceso de conocimientos se realiza en aproximaciones sucesivas a la
realidad y tiene un carácter relativo, sobre todo en los fenómenos
sociales, ámbito al que pertenece
el objeto de estudio del Trabajo Social.
Por otra parte, el carácter complejo y multidimensional de nuestro objeto
de estudio le imprime a nuestra disciplina un matiz ético político, debido a que
en su seno se presentan de manera
concreta las expresiones contradictorias de la relación entre necesidades y
satisfacción, pero también se
expresan las potencialidades de los sujetos sociales y los propios trabajadores
sociales en la comprensión de las necesidades sociales y la búsqueda del
bienestar social. Entendiendo el
bienestar social como "... el proceso de construcción de mejores condiciones de
vida, tanto en lo material, como en lo espiritual, impulsado por personas o
colectivos que operan como sujetos de su propio bienestar, a partir de un
determinado nivel de vida y de un particular nivel de aspiraciones que son
histórica y socialmente determinadas" [34]
Todo lo anteriormente expuesto nos permite conceptualizar el Trabajo
Social como una disciplina social
que estudia las necesidades sociales a través de un cuerpo de conocimientos
teóricos, metodológicos y técnicos particulares en proceso de consolidación y de
las ciencias sociales en general.
Este cuerpo de conocimientos le permite interpretar su objeto de estudio
y determinar las formas de intervención profesional pertinentes en la búsqueda
de bienestar social.
2.6 EL TRABAJO SOCIAL COMO PROFESION
El Trabajo Social tiene una posición derivada de un currículum académico,
un plan de estudios que es certificado y reconocido legalmente por el Estado
mediante una cédula profesional,
también se ubica dentro de la división social del trabajo, por tanto es
una profesión.[35]
El tratamiento de la dimensión profesional del trabajo social implica el
análisis de su campo y ejercicio profesional. Evidentemente, este tratamiento es elaborado en función
de ciertas perspectivas teórico-filosófico de la realidad social. Es así que
podemos encontrar, diversos enfoques sobre la profesión.
El enfoque predominante en el Trabajo Social es el tradicional, éste se
caracteriza por asumir acríticamente un rol impuesto y legitimado por el Estado
y los grupos hegemónicos, desde donde se demanda un tipo de trabajador social
eficiente, obediente y técnicamente capaz; y que reúna en sí ciertas
competencias especiales como habilidades y destrezas para la aplicación de
programas de asistencia social.
Desde nuestro punto de vista, este enfoque limita y reduce el Trabajo
Social, a una profesión de tipo instrumental, desatendiendo la formación y
práctica investigativa para comprender la realidad en la que
interviene.
La búsqueda por la
cualificación de la profesión mediante la crítica a su rol histórico de mediador
ha ganado bastante terreno en el gremio.
Escuelas y Asociaciones ahora, continúan haciendo aportaciones
teórico-metodológicas muy significativas a la profesión. Las escuelas agrupadas en la Asociación Mexicana de escuelas de
Trabajo Social (AMETS) y las asociaciones de trabajadores sociales como la
Asociación de Trabajadores Sociales
Mexicanos (ATSMAC) han hecho lo suyo y hoy vemos toda una corriente de búsqueda
claramente configurada aún con sus diversos matices.
Retomando esta crítica al Trabajo Social tradicional quisiéramos,
adoptando un enfoque alternativo para la profesión, destacar la necesidad de la
formación investigativa y conceptual de los Trabajadores Sociales. Para ejercer profesionalmente no basta la adquisición
del instrumental técnico operativo sí no se tiene una visión de
realidad.
La ruptura con un rol profesional históricamente impuesto, pasa
necesariamente por la formación de un pensamiento crítico y autónomo respecto a
la realidad social en general y al campo profesional en
particular.
Visualizamos el campo profesional como un espacio complejo donde se
advierten el conjunto de relaciones y contradicciones sociales que el trabajador
social enfrenta cotidianamente en el ejercicio profesional. Visto de esta manera el
campo profesional, nos muestra el conjunto de limitaciones teórico-metodológicas
de la profesión. Desde este punto
de vista, la comprensión de la realidad social incluyendo las políticas sociales
gubernamentales, las necesidades sociales de individuos, grupos y comunidades, y
del mismo trabajador social como sujeto involucrado en estos procesos, resulta
ser de particular importancia en la formación y ejercicio profesional del
trabajador social. De ahí que la
investigación y la elaboración conceptual sean unos de los recursos
fundamentales.
Pero habría que advertir algo que señala Urrutia Boloña "... no se trata
de convertir a los trabajadores sociales en investigadores, ni en seguidores de
recetas para la investigación, sino que se trata de la integración de la
investigación social al ejercicio profesional mediante el manejo de un marco
conceptual y teórico básico y un esquema metodológico y técnico coherente. [36]
Esto no debe entenderse como el manejo eficiente de instrumentos de
investigación, sino como una de las formas de conocer la realidad para actuar en
ella. Significa conocer la dinámica
social del campo profesional y los cambios históricos y sociales que en él se
producen para poder plantear formas adecuadas de intervención profesional. En
este nuevo tipo de formación profesional del Trabajo Social también destaca el
aspecto ético.
Pensar en un concepto integral del hombre implica considerar su dimensión
axiológica, esto vale para el
ejercicio profesional, como también para lo epistemológico de la
profesión.
Respecto a lo primero, advertimos la necesidad de incorporar en el perfil
del trabajador social una actitud humanista de frente a los problemas sociales;
y lo segundo significa una nueva actitud frente al conocimiento, que implica el
desacuerdo con la concepción tradicional de ciencia que sostiene una visión
ahistórica y reduccionista del
hombre y su realidad.
2.7 CAMPO PROFESIONAL DEL TRABAJO
SOCIAL
El campo profesional del Trabajador Social lo constituyen las relaciones
sociales que se dan entre hombre y grupos sociales en la búsqueda por mejorar la
calidad de vida. En él concurren
tanto la política social pública o gubernamental como la no gubernamental, así
como las necesidades y potencialidades de los sujetos.
Por mucho tiempo se ha considerado que el campo Profesional del
Trabajador Social es la política social pública, reduciendo de esta manera el
ejercicio profesional al ámbito cada vez más estrecho de los programas de
bienestar social gubernamentales.
Sin embargo, de frente a las tendencias del neoliberalismo econoómico y
el adelgazamiento consecuente de la política social pública por un lado, y la
emergencia de un conjunto de organismos no gubernamentales de bienestar social,
por otro lado, han abierto nuevos espacios al Trabajo Social para el ejercicio
profesional, diversificando la demanda.
Esta diversificación de la demanda de la profesión, de alguna manera
rompe con el concepto tradicional de campo profesional. Lo que conduce necesariamente a un
replanteamiento de la profesión tanto en el plano teórico como
práctico.
Uno de los aspectos relevante de nuestro concepto de profesión es que
trasciende de relación entre escuela-mercado de trabajo. Asumiéndose como "... una totalidad, un
universo profesional como realidad concreta, multideterminada y un permanente
interacción con los diversos niveles de la estructura social".[37]
Desde esta posición el espacio profesional no se reduce al campo
ocupacional o mercado de trabajo, ya que esto implicaría que sean los empleados
quienes definan exclusivamente el contenido de la profesión, dejando de lado las
potencialidades de la misma y el papel de los demás sujetos sociales
involucrados en su campo profesional.
3.CONSIDERACIONES
TEORICO-METODOLOGICAS
QUE ORIENTAN LA PROPUESTA
3.1 NOCIONES SOBRE LO
CURRICULAR
Toda acción de diseño curricular
está condicionada por la visión global que se tiene, acerca del papel de la
educación y del vínculo universidad-sociedad, y por las maneras de concebir los
problemas de la ciencia, el conocimiento y el aprendizaje. En ese sentido,
consideramos pertinente hacer explícita nuestra postura al respecto; tal es
nuestro propósito en el desarrollo de este apartado.
Dadas las diversas significaciones
que se le dan al término currículo, conviene, de entrada, precisar el sentido en
que lo abordamos; ello contribuirá además, a aclarar el por qué de las diversas
etapas y acciones de la presente tarea de diseño
curricular.
Limitar el concepto de currículum
a plan de estudios, es reducir el planteamiento curricular a problemas de
organización y transmisión de contenidos, omitiendo el análisis de los problemas
que tienen que ver con los fines de la educación y particularmente con los fines
de la escuela y su definición de un proyecto social.
Para nosotros, el currículum
constituye un cuerpo articulado de elementos conceptuales y metodológicos, que
fundamentan y dan concreción a un proyecto educativo; en ese sentido, el
currículum implica tanto a la fundamentación de un plan de estudios, como a la
estructuración y planteamientos de operativización del
mismo.
El diseño curricular presenta así,
dos etapas claramente diferenciadas, pero necesariamente interconectadas: a) la
explicitación de los fundamentos que darán origen al Plan de Estudios, y; b) el
diseño del Plan propiamente dicho.
Consideramos fundamentos del plan
de estudios, a todos aquellos elementos contextuales, teóricos, conceptuales y
metodológicos, que pretenden delinear desde una perspectiva totalizadora, el
tipo de egresado al se aspira.
El plan de estudios, representa el
vehículo que permite dar concreción a un proyecto educativo; la formación del
profesionista esbozado en la fundamentación.
En el diseño del plan de estudios
se expresa de manera concreta el "para qué" (finalidades: objetivos
curriculares, perfil de egreso), el "qué" (contenidos) y el "cómo" (modelo
pedagógico) se habrá de formar el profesionista proyectado. Se prevé a su vez en
él, cómo ir valorando los logros y desaciertos (criterios de evaluación), en un
proceso de comprensión y explicación de los diversos momentos y situaciones de
concreción curricular, lo que permite identificar las fallas y omisiones al fin
de hacer los replanteamientos pertinentes.
Desde esta perspectiva acerca del
currículum, resulta claro
que el
diseño curricular, no es (sólo) un problema técnico, en tanto constituye una
"respuesta que no es educativa solamente a un conjunto de problemas económicos,
políticos y sociales" [38];
de ahí que toda propuesta metodológica para el diseño curricular, representa en
sí misma una opción social.
Por lo anterior, se hace necesario
advertir "desde dónde" abordamos esta tarea. Para ello, recuperando el análisis
que hace al respecto A. Díaz Barriga,[39]
es pertinente tener presente que la teoría del diseño curricular forma su marco
conceptual y metodológico en el seno de la pedagogía industrial estadounidense,
a partir de la segunda guerra mundial, como una respuesta a las exigencias de un
modelo social, que reclama la funcionalización de la escuela al desarrollo
industrial.
Así, las bases del discurso
curricular, fueron planteadas por Tyler, en "Principios Básicos del Currículum",
posteriormente retomados, ampliados y analizados por Taba en "Elaboración del
Currículo", para gradualmente irse incorporando en las concepciones de la
tecnología educativa convirtiéndose en una posición instrumentalista que se
estableció como dominante y hegemónica, respecto a la reflexión, análisis y
explicación del fenómeno educativo.
El discurso educativo tecnológico
tiende a confundir o a identificar el currículum con plan de estudios o sistema
de enseñanza; tal indiferenciación
conlleva a la conformación de un modelo centrado en el diagnóstico de
necesidades, el cual se traduce en el planteamiento de objetivos, suplantando
así toda reflexión sobre los verdaderos fines de la
educación.
El diseño curricular desde esa
visión, se finca en un problema de medios, reduciéndose a la búsqueda de una
selección eficaz de técnicas y a la elaboración de objetivos operativos en
términos de conductas observables.
La noción de currículum que
asumimos, se opone a tal reduccionismo; en oposición retomamos la idea de que
"..el currículum no es un artefacto para mejorar la enseñanza, es un modo
conceptual de acercarse a ella y a su determinación".[40]
Es en ese sentido, que nos
adscribimos a las visiones que consideran al diseño curricular como un trabajo
que requiere de una investigación de carácter interdisciplinario (histórica,
económica, sociológica, epistemológica, psicológica, pedagógica) que dé cuenta
de los problemas de tipo social y académico que se intenta resolver con el
diseño de un currículo. En esa perspectiva, consideramos conveniente partir de
un marco de referencia para la elaboración de la propuesta curricular para la
formación de técnicos y licenciados en Trabajo Social, ya que éste constituye
una visión más amplia sobre la realidad social, no así el diagnóstico de
necesidades que nos llevaría a atender fundamentalmente las necesidades
técnico-profesionales del mercado de trabajo, en detrimento de una formación más
integral del profesionista del Trabajo Social.
En el marco de referencia se
contemplan: El estudio del contexto socio-económico en el que se desarrolla la
profesión; el estudio del mercado ocupacional que da cuenta de las diversas
prácticas profesionales del Trabajo Social; un análisis del desarrollo de la
profesión y la determinación de su objeto de estudio; la filosofía educativa de
la Universidad y la formación que se aspira a ofrecer al estudiante, así como el
planteamiento de un modelo pedagógico, síntesis de las concepciones:
epistemológica, psicológica y pedagógica que se sostienen.
Dicho marco de referencia
constituye la fundamentación curricular a partir de la cual se estructura el
plan de estudios, cuyos elementos constitutivos básicos -tomando en cuenta los
requerimientos institucionales vigentes- son: los objetivos curriculares, el
perfil de egreso, la organización curricular (expresada en el mapa curricular),
programa de estudios y sistemas de evaluación.
En los objetivos curriculares, se
explicitan los propósitos del plan de estudios; en ellos se expresan las
finalidades institucionales que se persiguen con la formación de un profesional
del Trabajo Social.
El perfil de egresado, por su
parte, describe el conjunto de conocimientos, habilidades y actitudes que
requiere reunir el trabajador social para el ejercicio profesional, cuya
definición se deriva de los elementos emanados del análisis de las prácticas
profesionales actuales del trabajador social (y de las tendencias hacia la
configuración de prácticas emergentes).
Es necesario establecer que el
estudio de las prácticas profesionales no se refiere a un estudio del mercado de
trabajo; sus alcances son mucho más amplios. De acuerdo a A. Díaz Barriga[41]
al trabajar la idea de práctica profesional, se está obligado a un conjunto de
estudios que abarcan tanto las prácticas sociales de una profesión, como su
vínculo a una sociedad determinada y a las condiciones históricas de la misma;
por lo tanto, se están considerando y definiendo a su vez, los fines sociales,
económicos y políticos de la escuela como tal.
Abordar el análisis de las
prácticas profesionales, ofrece la posibilidad de entender las características
histórico sociales de las distintas formas de ejercer una profesión (al romper
con la falsa idea de universalidad del ejercicio profesional y de comprender el
impacto de los hechos económicos y gremiales sobre la práctica profesional
establecida.
Un estudio de esta naturaleza
permite identificar tanto a las prácticas dominantes de la profesión, como a
aquellas que pueden ser definidas como emergentes, lo que posibilita la
proyección de una "práctica social posible" que en términos de Guevara Niebla:
descansaría sobre la posibilidad de ubicar su ejercicio profesional dentro de
los cauces institucionales de una práctica social emergente en la sociedad.[42]
Dicha proyección de práctica
social posible, no puede descansar sólo en la identificación de los saberes
especializados, aplicables a tareas concretas que debe dominar el Trabajador
Social para su desempeño ocupacional; reducirlo a ello, sería limitar la
formación profesional a las necesidades del mercado de trabajo. Se requiere,
consustancialmente, desarrollar en el futuro Trabajador Social, la capacidad de
adecuar su quehacer a las situaciones cambiantes de su objeto de intervención
profesional, mismas que se producen en el contexto de los procesos económicos,
políticos y sociales en que se desarrolla su práctica.
Ello implica una formación
científica que posibilite al Trabajador Social investigar, explicar y
transformar sus propias prácticas y actitudes, así como participar en el proceso
de constitución del Trabajo Social como disciplina con aspiraciones de
cientificidad.
En ese sentido, el perfil de
egreso se define a partir de dos ejes: el que se articula a partir de los
elementos que aporta la investigación de las prácticas profesionales, respecto a
los saberes especializados que demanda el ejercicio profesional; y el que se
constituye a partir de la identificación de las necesidades de formación teórica
básica, que requiere el trabajador social, como profesional de una disciplina de
las ciencias sociales.
Es en esos dos elementos centrales
del Plan de Estudios objetivos curriculares y perfil del egresado, en los que se
sintetizan las líneas generales emanadas del marco de referencia, que rigen la
formulación de los programas de estudios, fundamentalmente respecto a la
selección de contenidos.
Es aquí donde se presenta el punto
nodal del problema en el diseño curricular, en virtud de que los programas de
estudios y su organización estructural (mapa curricular), representa la
propuesta institucional rectora de los lineamientos concretos de instrumentación
del plan, en tanto constituyen una
formulación hipotética de los aprendizajes que se buscan
alcanzar.
Determinar el modelo de
organización curricular, no es un problema de carácter técnico o de estilo
pedagógico, constituye la piedra angular -insistimos-, de la vialidad de un
proyecto educativo en sí, en la medida en que exista congruencia entre lo que se
busca y lo que se plantea para lograrlo.
Por lo anterior, es importante
tener presente que los diferentes modelos de estructura curricular (asignatura,
área, módulo), se corresponden con una concepción particular de ciencia,
conocimiento y universidad; identificar esos supuestos de sustentación,
proporciona sin duda, elementos valiosos para la búsqueda de alternativas al
respecto, dadas las implicaciones pedagógicas que se derivan de ello.
Por otra parte, retomando la
advertencia de Díaz Barriga, consideramos que no sólo hay que pensar en la
problemática de la organización curricular como oposición de modelos
(asignatura, área, módulo), sino concebir que el cambio fundamental está dado
por la posibilidad de integrar el conocimiento del sujeto, proporcionar una
información teórico-técnica adecuada y vincular los contenidos a las necesidades
sociales a partir de la definición de un proyecto social.[43]
Desde esta perspectiva el eje de
nuestra preocupación no reside en la selección entre un tipo de estructura
curricular catalogada como tradicional y otra que pueda ser considerada
innovadora, por cuanto coincidamos o no, con sus supuestos teóricos, pues
estamos ciertos de que un modelo de organización curricular, por muy bien
construido que esté a nivel teórico, no representa garantía alguna de que las
ejecuciones prácticas que se derivan de él, sean congruentes con sus
fundamentos.
Para nosotros, el diseño de un
currículo tiene sentido en la medida en que posibilite operar con, y en él,
pues, entendemos que pretender la transformación curricular con acciones sólo
desde el plano de lo formal, es condenar de antemano al fracaso la propuesta
planteada; puesto que los verdaderos cambios se dan cuando se cristalizan en el
plano de lo real, en donde quienes juegan el papel decisivo, son los sujetos
involucrados: docentes y alumnos, como los protagonistas estelares del acto
educativo; no hay reforma posible si no se canaliza a través de
ellos.
En este sentido, coincidimos con
Calero Heras[44] cuando afirma que "...las grandes
reformas deben estar cargadas de utopía en sus planteamientos, pero de
pragmatismo en su aplicación, una aplicación progresiva, prudente en sus
comienzos; arriesgada y valiente en su final".
De esta manera, asumimos al
proceso de investigación como principio didáctico en la formación profesional,
en donde el estudiante pueda tomar como punto de partida, el abordaje de un
contenido vinculado a las necesidades (problemáticas) identificadas como objeto
de intervención del Trabajo Social, para convertirlo en su objeto de
conocimiento, a la luz de las diversas teorías que contribuyen a dar cuenta de
él. De esta manera, se estará propiciando la integración del conocimiento en el
sujeto que aprehende su realidad.
Dicha propuesta organizativa tiene
como fin constituirse sólo en el punto de "despegue" en la concreción del Plan,
dado que aspiramos a que en ese proceso, contando con el concurso comprometido
de todos los sujetos participantes (alumnos, docentes, autoridades), se tendrá
que arribar necesariamente a niveles superiores de construcción curricular.[45]
3.2 LINEAMIENTOS
PSICOPEDAGÓGICOS
Hemos planteado en el apartado anterior, lo concerniente a la idea del
diseño curricular, que implica precisamente la necesidad de remontar la
concepción tradicional del currículum como la simple suma de contenidos
estructurados en materias y áreas que le dan forma a un plan de estudios, y de
adoptar en cambio, una concepción de currículum como un proceso dinámico,
abierto y flexible que abarca lo explícito, lo implícito y lo
oculto.
Sin embargo, dicho
currículum ha de ser operativizado en espacios escolares en los cuales confluyen
múltiples y variados elementos, tales como los sujetos que participan
directamente en el hacer educativo, concretamente, los maestros y los alumnos,
que se interrelacionan a su vez, con contenidos escolares a partir de
determinados métodos de enseñanza, con el propósito de alcanzar las metas o
fines de la educación y de manera particular, la de la formación de trabajadores
sociales.
Partimos de la premisa de
pensar al hecho educativo, al proceso educativo o bien a la acción educativa,
como la acción que se realiza en una situación escolar institucionalizada
concreta. Así, en dicho proceso participan de manera directa los sujetos
sociales, el docente y el alumno, quienes desempeñan una función determinada; la
de enseñar y la de aprender, respectivamente; de tal forma que en la educación
-en el momento en el que dichos sujetos actúan como agentes sociales- se genera
un conjunto de influencias del uno sobre el otro y sobre sí mismos, a partir de
acciones concretas con su entorno natural, social y del pensamiento. Ambos, en
tanto agentes sociales -como lo ha sostenido Parsons- son portadores de normas,
creencias, valores, cultura, e ideología, y como tales, adoptan los roles de
enseñantes y aprendices en las interrelaciones de los procesos de construcción
de significados y de conocimientos.
El docente ha de asumir el
papel fundamental de asistir o guiar el proceso educativo hacia la promoción de
aprendizajes significativos, en el sentido planteado por Ausubel, más que como
simple transmisor de saberes y manipulador de estímulos. Lo anterior pensamos, ha de dar consistencia a su
función social a partir de la asunción del compromiso de la formación de los
futuros profesionistas del trabajo social; tarea nada fácil pero que no deja de
constituirse como un propósito que nos planteamos alcanzar a través de
estrategias de formación y actualización permanentes de los docentes que
conforman la planta magisterial de nuestro centro de estudios y que ha de
contemplar tanto lo pedagógico como lo disciplinar, sin lo cual continuará
siendo ocioso el reformar planes y programas de estudio.
Siendo entonces nuestro
objeto de instrucción pedagógica la formación de trabajadores sociales capaces
de trascender las prácticas profesionales anquilosadas y de carácter
tecnocrático- eficientista, y de
pugnar en cambio por el desarrollo de prácticas profesionales emergentes que
atiendan las necesidades sociales dinámicas, cambiantes y complejas a partir de
la reflexión constante; resulta menester recurrir a una fundamentación
psicológica que nos permita orientar el proceso de enseñanza-aprendizaje en tal
sentido.
Hemos retomado la perspectiva constructivista representada por teóricos
como: Piaget, Vygotsky y Bruner, por cuanto consideramos que ésta nos
proporciona los elementos epistemológicos fundamentales para orientar y apoyar
los procesos de aprendizaje de nuestros alumnos y además porque se corresponde
con el tipo de profesionista crítico, y creativo que se pretende formar, dejando
claro estas características formativas de criticidad y creatividad deberán
asumirse no solo en el plano de lo social sino también en lo cognitivo.
Siguiendo a Piaget, concebimos al aprendizaje como un proceso mediante el
cual un sujeto se aproxima de manera sucesiva al objeto de conocimiento, a
través de las funciones de asimilación y acomodación; entendiendo por
asimilación la incorporación de nueva información a un esquema previo de
conocimiento y por acomodación, al proceso mediante el cual un esquema se
reestructura al asimilar nueva información, dando origen a estructuras de conocimiento de mayor
complejidad.
Por otra parte, también Vigotsky nos aporta algunas tesis importantes
para fundamentar nuestro modelo pedagógico. Desde esta perspectiva
psicopedagógica, advertimos la posibilidad de potenciar el desarrollo
intelectual del alumno, mediante la problematización de la información,
intentando alcanzar mayores niveles de ejercicio y desarrollo
intelectual.
De Vigotsky recuperamos fundamentalmente la categoría de zona de desarrollo próximo, entendida
según el autor, como "...la distancia entre el nivel real de desarrollo,
determinado por la capacidad real de resolver independientemente un problema y
el nivel de desarrollo potencial, determinado a través de la resolución de un
problema bajo la guía de un adulto o en colaboración con otro compañero más
capaz."[46]
Esta categoría es importante porque nos ayuda a entender los alcances de los
procesos intelectuales, a la vez que permite elaborar algunas propuestas
pedagógico-didácticas tendientes a incrementar las potencialidades intelectuales
de los sujetos en proceso de formación.
Los talleres y seminarios de integración de conocimientos que planteamos
como eje vertebrador de la propuesta curricular, se apoya en este tipo de
planteamientos, ya que tienen como propósito el orientar al alumno al análisis
crítico y la problematización de los conocimientos que aportan las distintas
disciplinas en relación a los contenidos específicos del trabajo social. Lo
anterior significa que la formación del trabajador social no sólo refiere al
desarrollo de habilidades y destrezas en sentido técnico, sino también al
ejercicio intelectual donde se podrá en juego tanto lo técnico como lo
conceptual. Desde esta
perspectiva planteamos las siguientes:
Estrategias
pedagógico-didácticas para la formación de profesionales del Trabajo Social.[47]
- Potenciar el
desarrollo intelectual mediante la utilización y el aprovechamiento de la zona
de desarrollo próximo en el proceso de aprendizaje de los sujetos de
formación.
Para desarrollar esta estrategia se proponen los siguientes
lineamientos:
a)
Fomentar el placer
por la lectura e incorporarla como tarea académica
permanente.
Peter McLaren[48]
y otros teóricos de la educación, han planteado de forma por demás acertada,
cómo en nuestra sociedad se ha perdido en gran medida el placer por la lectura.
Esto es relativamente fácil de advertir. En sobradas ocasiones los maestros nos
preguntamos con angustia: )Por qué nuestros alumnos no leen, o bien, no leen lo
suficiente? )Por qué la lectura no
despierta interés ni le proporciona placer al alumno?. Evidentemente
enfrentamos -como muchos lo han dicho- un problema de orden cultural. Pero
quedarnos con esta reflexión puede conducirnos a un fatalismo sin salida, por lo
que habría que avanzar en el planteamiento de opciones que partiendo de
soluciones pequeñas y particulares, nos aproximen a soluciones de mayores
alcances. Esta es la idea principal que le subyace a nuestras
propuestas.
Tal vez Bruner y
Vigotsky no aborden suficientemente este aspecto de la lectura en particular,
sin embargo podemos leer entre líneas en sus aportaciones teóricas, esta
preocupación, no sólo para el caso de los niños, sino también para el
adolescente y el adulto de cualquier nivel educativo.
Si pensamos, como es
en nuestro caso particular, en la formación de profesionistas reflexivos y
recreadores de conocimiento, tenemos que adoptar la lectura como un hábito
académico permanente, y si queremos que el alumno lo haga suyo, tenemos que
empezar por asumirlo los maestros.
Otra cuestión
relevante que el propio Vygotsky plantea, es la necesidad de que el alumno le
encuentre sentido a la lectura, y la única manera en que esto se podrá lograr es
que el alumno le encuentre relación con su experiencia y su contexto. )qué
placer puede encotrar el alumno en la lectura de una teoría del Trabajo Social
elaborada en otro y para otro país?. Probablemente al alumno le interesaría más
el hablar de un Trabajo Social mexicano o sinaloense quizás, que del de Europa o
de EE.UU. Esto no significa anular la cultura universal, sino tomarla como
referente, no como temática central de la formación.
El hábito de la
lectura permitirá ampliar el horizonte intelectual del alumno, pero efectuando
una lectura de tipo reflexivo, no de manera "automatizada" que reproduce la
lectura de otros e inhibe la posibilidad del pensamiento creador. Esta
constituye una de las vías fundamentales por las que ha de transitar el
conocimiento hacia niveles de desarrollo superiores.
b)
Estimular el
ejercicio permanente de la escritura en la práctica educativa
cotidiana.
Dice Bruner[49]
que las manos son instrumentos de la inteligencia, y que una habilidad no sólo
responde a una determinación motora, sino también intelectual. Si esto es así,
podemos afirmar que una buena educaci1pon debe fomentar este tipo de habilidades
"para la vida", como apuntaba Vygotsky.
Ya se planteaba con
anterioridad que la ausencia o el uso deficiente de la escritura es una de las
grandes deficiencias de nuestros alumnos. Pero no nos referimos a la escritura
mecánica de copia y repetición de textos, tampoco nos referimos -siguiendo a
Vygotsky-[50]
a la escritura como habilidad motora exclusivamente o a la escritura de letras,
sino al tipo de escritura al que hace referencia en parte el propio autor. A
aquella que además de comunicar y habilitar al alumno, permite recrear el
conocimiento, la que sirve como medio de reconstrucción de textos y de creación
de nuevas ideas. Este es el tipo de escritura por el que nos pronunciamos y
pretendemos inculcar en el alumno para potenciar su desarrollo
intelectual.
Lo anterior implica
conducir a los alumnos a la elaboración de trabajos escritos donde problematice
sobre el Trabajo Social. Junto a lo
anterior, proponemos alentar en el alumno la elaboración de trabajos para
publicaciones, que a la vez representen estímulos que le proporcionen mayor
sentido a la escritura para su formación. Estas serían una de las formas para la
creación y negociación de la cultura de la que habla Bruner, en la medida en que
los puntos de vista expresados de manera escrita y pública del alumno, lo
pondrían en contacto con otros puntos de vista.
c)
Propiciar y estimular
la problematización sobre los contenidos del curso.
La problematización
representa un ejercicio intelectual de primordial importancia, en la medida en
que introduce al alumno al análisis y cuestionamiento más o menos profundo y
permanente acerca de los contenidos de los cursos. Este tipo de ejercicio
representa un recurso valioso sobre todo si pensamos en los debates
epistemlógicos en los que se encuentra inmerso el Trabajo Social. Estamos
convencidos de que es improcedente y poco ético hasta cierto punto, el hecho de
imponer al estudiante el punto de vista del profesor, esta situación de ninguna
manera permite problematizar al alumno, el cual termina por asumir la opinión
del maestro, aún cuando en realidad no la comparta.
En este marco resulta
de suma utilidad el conducir al alumno a trascender el conocimiento petrificado
que se le ha impuesto y a elaborar el propio. Esto sólo será posible si al alumno se
le auyda a incursionar más allá de lo que ya conoce, reflexionando y
problematizando su propio conocimiento y el de los otros. Esta es, a nuestro
entender, otra de las vías mediante las cuales pretendemos conducir al alumno
hacia la utilización y el aprovechamiento de su potencial
intelectual.
Otra condición que
supone el ejercicio de la problematización es el remontar el protagonismo del
maestro en la clase, deponer la exposición como método de enseñanza por excelencia, y
propiciar la participación y el despliegue de las potencialidades del alumno
mediante el lenguaje hablado y escrito. Por esta razón la problematización
también supone el fomento de la lectura y la escritura.
d)
Fomentar la
investigación como una tarea académica cotidiana sobre temáticas y problemas
diversos concernientes a los contenidos de los cursos.
Para la formación de
un profesional del Trabajo Social, científicamente capaz de intervenir
profesionalmente en la problemática social, es menester considerar el desarrollo
de una actitud y unas habilidades investigativas.
Para potenciar el
desarrollo intelectual del alumno, es preciso enseñarle a investigar mediante el
planteamiento de preguntas sobre los hechos sociales en los que va a intervenir
profesionalmente. Desde este punto de vista, resulta necesario fomentar el
intrés y la curiosidad sobre temas relacionados con la profesión y su contexto
particular, más aún si entendemos que la dimámica social está en permanente
cambio.
No obstante, la
formación investigativa no debe ser vista como un complemento, o un requisito,
sino como "algo inherente" a la formación profesional del alumno, que le va a
permitir desarrollarse intelectualmente y actualizarse
profesionalmente.
Si nos atenemos al
planteamiento de Bruner, respecto de la conexión entre las habilidades y el
desarrollo intelectual, es válido considerar la importancia de la enseñanza de
habilidades en la aplicación de técnicas para la recolección, organización e
interpretación de información. Las cuales, desde este punto de vista constituyen
no sólo una tarea operativa o instrumental, sino también
intelectual.
Por otra parte, el
fomento de la investigación permitirá conocer a mayor profundidad, nuestro
contexto particular y qué es lo que ocurre
con el trabajo social acá, ya no sólo en E.U., o en Europa, o en el D.F.,
sino aquí, en Sinaloa o en
Culiacán, si se quiere abordar de manera más particular el estudio. Esto se
relaciona directamente con algo que plantea Bruner respecto de la creación y
recreación de la cultura, porque la investigación adecuadamente planteada y
ejecutada proporcionará elementos de elaboración y reelaboración de nuestra
propia teoría del Trabajo Social, a la vez que contribuiría, como ya se dijo, a
que el estudiante alcance niveles cognitivos superiores.
-
Fomentar la formación
y el ejercicio de un pensamiento
crítico y autónomo de los sujetos en formación, frente al conocimiento y la realidad
social.
Esta constituye otra
de las estrategias pedagógico-didácticas que se proponen para la enseñanza de la
teoría del Trabajo Social.
La apreciación que al
respecto tenemos, es que lo referido al pensamiento crítico se declara, pero no
se enseña, ni se ejerce de manera adecuada por los maestros, por consecuencia
por los alumnos tampoco.
Generalmente se piensa
que el carácter crítico consiste en la oposición al sistema establecido, lo cual
es cierto, pero solo parcialmente. Esto es así, porque el tipo de pensamiento
crítico y autónomo que proponemos es, recuperando a Bruner, un principio educativo, y un ejercicio
de frente a la sociedad, y al conocimiento propio y el de los
otros.
a)
La necesidad de una
toma de postura en el discurso educativo
Si el objeto de
estudio de Trabajo Social son las necesidades sociales, es lógico suponer, que
su tratamiento entraña una formación de tipo humanista que le permita
interpretar e intervenir con suficiente sensibilidad y solidaridad los problemas
humanos. Pr tanto el discurso teórico-educativo del Trabajo Social, así como la
propia práctica profesional implican una toma de posición frente a la sociedad y
el propio conocimiento.
Desde este punto de
vista, no compartir cierto tipo de
discurso "aséptico" y "objetivo" que algunas teorías del trabajo social
sostienen. Sumándonos a la crítica que el mismo Bruner desarrolla frente a esta
clase de discurso, reiteramos que todo discurso conlleva inevitablemente una
posición frente al mundo.
En nuestro caso, la
idea de aprovechar este planteamiento de Bruner y asumir la toma de postura como
elemento constituyente del discurso educativo cotidiano, pasa por formar en el
alumno la inquietud y la necesidad de esta toma de posición, condición
indispensable desde nuestra perspectiva, en la formación de un pensamiento
crítico y
autónomo.
Lo anterior requiere,
como es obvio, que el maestro aliente la expresión oral y escrita del alumno, en
la idea de que exprese con libertad sus puntos de vista aún divergentes en
algunos casos, de los del profesor; ello precisa de nueva cuenta, de poner el
protagonismo del profesor en el proceso pedagógico.
Por otra parte, esta
actitud crítica frente al conocimiento demanda de alumnos y maestros la
refelxión y reelaboración permanente del propio conocimiento y el de los otros.
En tal sentido, el estímulo a la contrapropuesta -como lo planteaba Bruner- es
tan indispensable, como la constitución de la clase en ese foro de discusión y
negociación de cultura.
En la aplicación
particular de esta propuesta, el involucrar al alumno en la reflexión del
conocimiento propio acerca de la teoría y desarrollo del Trabajo Social es de
importancia nodal. Pero no se trata solamente de enseñar teorías y de que las
memorice, sino de estimularlo a que asuma de manera crítica toda información que
le sea proporcionada, retomando la que le parezca pertinente de acuerdo a su
concepción de mundo y de hombre, así como aquella que encuentre significante
para su aprendizaje escolar y formación profesional.
En esto consiste desde
nuestra particular perspectiva, la formación de un pensamiento autónomo y
crítico.
4. PROPUESTA CURRICULAR
4.1 PROPUESTA DE PLAN
INTERAL PARA LA FORMACION DE TRABAJADORES
SOCIALES A NIVEL TECNICO Y LICENCIATURA.
La presente constituye una propuesta curricular global que permitirá a
nuestra institución, seguir ofertando la formación de Técnicos en Trabajo
Social, además, la formación de Trabajadores Sociales a Nivel Licenciatura; y
más allá de ello: dicha propuesta está pensada con el potencial a futuro (en el
mediano y largo plazo) de dar cobertura a diseñar y operar la propuesta de la
carrera de Profesional Técnico en Trabajo Social, así mismo, de programas de
educación y/o actualización y capacitación permanentes para los egresados que se
encuentran desarrollando una práctica profesional; y mas aún, en una perspectiva
de mayor alcance, la propuesta curricular que planteamos contempla la
posibilidad de iniciar todo un proceso académico y de investigación orientado a
dar viabilidad a la creación del posgrado en Trabajo Social (especialización y
maestría).
En ese sentido, recuperamos la propuesta que la propia Universidad
Autónoma de Sinaloa (U.A.S.) contempla en su Plan Rector de Desarrollo y que nos
plantea a través del Programa Indicativo de reorientación y diversificación de
la oferta Educativa acerca del diseño de un currículum flexible, misma que
resignificamos, concibiendo a la flexibilidad curricular al menos en tres
sentidos:
A).- FLEXIBILIDAD
DE LA ESTRUCTURA CURRICULAR
Esta dimensión de flexibilidad radica en la posibilidad que la propia
estructura formal del currículo ofrece, para reformular sistemáticamente la
propuesta curricular sin necesidad de una transformación total de su
estructura.
Ello permitiría a nuestra escuela, mantener actualizados los planes y
programas de estudio en función de los avances de la disciplina, de los nuevos
requerimientos del mercado de trabajo y de las orientaciones de las prácticas
profesionales emergentes.
El diseño de una estructura flexible (del currículum), implica la
determinación de bloques de contenidos curriculares básicos y generales
(enmarcados en el campo disciplinario en que se inscribe la profesión del
Trabajo Social), los cuales tendrían un carácter relativamente cerrado y
permanente que constituiría el soporte en el cual, previa evaluación del Plan de
Estudios periódicamente se pudieran estar incorporando de manera rápida y
significativa, los saberes vinculados a los perfiles de las especializaciones en
los campos de intervención profesional; en consecuencia, esto implica la
determinación de contenidos de conformación del diseño curricular, en contenidos
básicos, de profundización y acentuación en los requerimientos formativos
particulares del profesional del trabajo social en campos de intervención
determinados; los cuales tendrían un carácter abierto y cambiante, de acuerdo a
la demanda del mercado laboral y a las orientaciones de las prácticas
profesionales emergentes.
En ese sentido, la propuesta curricular que planteamos comprende tres
etapas formativas que transitan desde los saberes más simples a los más
complejos.
La primera
etapa denominada básica, pretende introducir al
estudiante al conocimiento histórico conceptual y empírico de la profesión que
facilite su intervención profesional. Este nivel de conocimiento está orientado
a la formación del técnico en trabajo social, por tal razón los saberes le
facilitarán el desarrollo de habilidades y destrezas para su desempeño en la
ejecución de programas de bienestar social. Esta fase formativa en el plan
de licenciatura comprende los
semestres I y II. [51]
En la segunda etapa,
considerada de profundización profesional, se intenta introducir al
estudiante en un conocimiento conceptual de mayor complejidad, orientado a la
problematización del objeto de estudio y de intervención del trabajo social y a
la sistematización teórico-metodológica que le permitan una intervención
profesional de mayores alcances en relación al nivel técnico. Esta aspiración,
se vincula con la necesidad de fortalecer una formación epistemológica que
permita a los estudiantes, no sólo apropiarse de las teorías, sino,
fundamentalmente ser capaz de adentrarse en la lógica de producción de las
mismas y de interpretar la realidad social, para estar en condiciones de
intervenir metodológicamente en la resolución de sus problemas. Vinculado a
ello, se aspira al dominio crítico del bagaje teórico de los campos
disciplinares de que se nutre la profesión. Puede decirse que este nivel de
formación se corresponde con el nivel licenciatura en trabajo social. Esta etapa
comprende desde el semestre III hasta el VI.
La tercera etapa, llamada de
acentuación, representa un proceso
mediante el cual el estudiante pondrá en juego todos los conocimientos previos,
tanto teóricos como metodológicos, desde una perspectiva crítica de la realidad
y de un mayor nivel de abstracción, en referencia a los diversos campos de
intervención profesional, así como la recuperación de los saberes que van permitiéndole su inclusión al campo
laboral con mayor demanda en el mercado de trabajo, así como la recuperación de
los saberes que van configurando prácticas emergentes en la profesión. Esta
etapa se desarrolla durante los dos últimos semestres VII y
VIII.
B).- FLEXIBILIDA EN
EL PERFIL DE INGRESO Y DE
EGRESO
Consiste en la flexibilidad en lo que se refiere al perfil de ingreso de
los estudiantes y respecto a las opciones terminales de formación de
profesionistas del Trabajo Social, en tanto que la propuesta curricular se
ofrecería a:
a).- Egresados de
secundaria, quienes tendrían la
opción inicial de formarse (durante 6 semestres) como técnicos en trabajo social[52]
y al mismo tiempo obtener bachillerato convalidado para el área de ciencias
sociales y humanidades, incluyendo la licenciatura en trabajo
social.
b).-Egresados de
bachillerato, que podrán
inscribirse a licenciatura;
c).- Egresados de trabajo social a nivel
técnico del Plan 84,
quienes podrán ingresar
a Licenciatura en función de contar con la convalidación de
bachillerato.
d).- Egresados del
nivel técnico del plan de estudios (UAS) 1984 y con estudios de bachillerato que se
encuentren desarrollando una práctica profesional, tendrán la oportunidad de
completar su formación, incorporándose al Programa de Nivelación a Licenciatura
en Trabajo Social,[53]
previa acreditación del proceso de selección; esta opción se fundamenta en las
siguientes consideraciones:
- Que este
tipo de aspirante ostenta una formación de un plan de estudios que ha sido
calificado como excesivamente cargado en contenidos y créditos, es así que
cuenta con un tiraje de 45 asignaturas y un total de 342 créditos.[54]
- Que como
profesionistas en ejercicio, poseen una cierta experiencia en el manejo y
aplicación de teorías y métodos de la disciplina, lo que les ha permitido
acumular un determinado nivel formativo teórico- práctico que no debe desdeñarse
en una propuesta curricular que pretenda ser alternativa.
- Que
las tendencias nacionales de la formación de trabajadores sociales, frente a los
nuevos retos de la modernidad, se orientan hacia mayores grados de
profesionalización.[55]
d) Trabajadores sociales en ejercicio
profesional, quienes podrían incorporarse en cursos específicos de la fase
de acentuación, como opciones de educación continua que posibilite actualización
y capacitación en áreas emergentes de la práctica profesional a manera de
diplomados o cursos sueltos.
C). Flexibilidad en
cuanto a la organización e
instrumentación pedagógico didáctica. Implica pensar y operar nuevas formas de organización tanto del
trabajo de los sujetos principales del acto educativo: maestro y alumno, como de
los propios espacios áulicos e incluso la distribución misma del tiempo escolar.
Orientado lo anterior, desde una perspectiva constructivista del
aprendizaje escolar y de la intervención pedagógica, cuyos principios nodales
pueden plantearse en función de:
-
La necesidad de
partir del nivel de desarrollo del alumno y de sus conocimientos previos;
-
La necesidad de
asegurar la construcción de apredizajes significativos; es decir, tener en
cuenta que aprender significativamente, supone modificar los esquemas de
conocimiento que el alumno posee, lo cual implica una intensa actividad por
parte de éste y que el docente asuma el papel fundamental de asistir o guiar el
proceso educativo hacia la promoción de dichos aprendizajes, bajo la perpectiva
de la intervención pedagógica, lo cual reconocemos como tarea nada
fácil.
En tal sentido, se orienta la consideración de la enseñanza como una
realidad compleja en la que el docente participa de forma activa guiado por sus
teorías implícitas. La idea que el profesor tenga sobre el desarrollo del
estudiante, su capacidad intelectual y sus necesidades individuales, además de
su visión sobre el conocimiento, el aprendizaje, los contenidos y la estructura
curricular, y su propio papel en el entramado social, determinarán su actuación
en la enseñanza.
Estamos convencidos de que dichos aspectos resultan demasiado complejos
para poder ser modificados por decreto de una propuesta curricular, pero no
puede dejar de constituir un propósito central, que nos planteamos alcanzar a
través de estrategias de formación y actualización permanentes de nuestra planta
magisterial. Estrategias que estarían articuladas en un sistema global de
operativización curricular, en el cual, se pretende orientar a los profesores a
pensar en términos de currículum y no de contenidos disciplinares de su materia,
de tal suerte que empiecen a plantearse su tarea, como profesionales capaces de
vislumbrar el sentido que tiene su asignatura en la formación del trabajador
social.
En ese marco están pensados los talleres y seminarios de integración que
se proponen al término de cada uno de los semestres del plan de estudios.[56]
En el nivel técnico se efectuará un taller integrador que tendrá por objeto
la confluencia de los saberes impartidos en las asignaturas precedentes
alrededor de un eje constituido por los conocimientos específicos del trabajo
social, con el propósito de que el estudiante se apropie del bagaje conceptual
del campo disciplinario. En el nivel licenciatura se efectuarán seminarios de integración con el
propósito de que el estudiante desarrolle una participación más activa en
relación a la construcción conceptual del campo
disciplinario.
DIAGRAMA DE LA PROPUESTA CURRICULAR
4.2 OBJETIVOS
CURRICULARES
CON LA PRESENTE PROPUESTA CURRICULAR SE PRETENDE FORMAR PROFESIONALES DEL TRABAJO SOCIAL CAPACES DE:
-
Interpretar y
explicar los procesos sociales en que
se inserta su práctica profesional desde una perspectiva
científica.
-
Participar en la
planeación, organización, y administración del bienestar social,
configurando nuevas líneas de
intervención profesional que contribuyan al desarrollo social de la
región.
-
Fomentar una actitud
sensible y crítica ante las diversas formas y expresiones de la problemática del
hombre y su medio.
4.3 PERFIL DEL
EGRESADO DEL NIVEL TECNICO
EL PLAN DE ESTUDIOS DE TRABAJO SOCIAL A NIVEL TECNICO SE PROPONE FORMAR PROFESIONALES CAPACES DE:
- Interpretar la realidad social en la que se inserta su acción
profesional.
- Aplicar técnicas de investigación social para la formulación de proyectos y
programas
- Participar en la ejecución de programas de bienestar social mediante la
utilización de técnicas
y métodos de Trabajo
Social.
- Desarrollar destrezas para organizar y administrar recursos
humanos.
- Desarrollar una conducta ética solidaria y sensible ante la problemática
humana.
4.4 PLAN DE ESTUDIOS
PARA EL NIVEL TECNICO
|
¡Error! Marcador no
definido.SEM |
PRODUCTOS |
SABERES |
MATERIAS |
|
I |
Comprensión
de la dimensión histórica del trabajo social en relación a la situación
actual. |
*
Teoría de Trabajo
Social *
Socio-históricos *
Humanísticos *
Estratégicos básicos en la codificación y decodificación de
textos |
=
Precursores del Trabajo
Social. =
Antropología =
Filosofía. =
Relaciones Humanas. =
Taller de Comprensión Lectora. ·
Taller
Integrador: Evolución
Histórica del Trabajo Social. |
|
II |
Reconocimiento
de que la construcción conceptual se da en contextos sociohistóricos
determinados. |
*
Teoría de Trabajo Social *
Epistemológicos *
Etico-sociológicos *
Socioeconómicos *
Estratégicos para los
aprendizajes |
=
Teoría del Trabajo Social =
Sociología =
Etica =
Formación Económica y Social de
México =
Taller de Estrategias de
Aprendizaje ·
Taller
Integrador: Construcción Conceptual del Trabajo
Social |
|
III |
Reconocimiento
de las políticas sociales, su función social y contradicciones, así como
el papel que juegan en éstas los sujetos sociales y los profesionales del
trabajo social |
*
Teoría del Trab. social *
Psico-sociales *
Socio-político-económicos *
Jurídico-familiares |
=
Trabajo Social y Necesidades
Sociales =
Economía
Política =
Derecho Social =
Salud Pública =
Psicología del Desarrollo ·
Taller
Integrador: Análisis de las Necesidades Sociales, los Sujetos Sociales
y el Trabajo Social |
|
IV |
Análisis
de programas de bienestar social. Comprensión de conceptos básicos y
desarrollo de habilidades para la elaboración de
programas. |
*
De Trabajo social *
Político-económicos *
Jurídico-humanísticos *
Psico-sociales |
=
Políticas de Bienestar Social =
Formación Económica y Social
Regional =
Derechos Humanos =
Educación para la Salud =
Psicología Social ·
Taller
Integrador: Análisis de las Políticas Sociales |
|
V |
Identificación
de los métodos y técnicas de intervención de casos y grupo en los
contextos sociales en que se desarrollan. Desarrollo
de habilidades para la aplicación de métodos y técnicas de casos y
grupos. |
*
Teórico-metodológicos del trabajo social *
Teoría de grupos *
Metodológicos de Investigación social |
=
Métodos y Técnicas de Intervención
Profesional I =
Prácticas de Intervención
Profesional I =
Administración Pública. =
Teoría de Grupos =
Taller de Investigación Social I ·
Taller
Integrador: Análisis de la Intervención Profesional
I. |
|
VI |
Identificación
de los métodos y técnicas de intervención de grupos y comunidades en los
contextos sociales en que se desarrollan. Desarrollo
de habilidades para la aplicación de métodos y técnicas de gpo. y
comunidad |
*
Teórico-metodológicos del
Trabajo Social *
Metodológicos de la Investigación Social *
Teorías de la
comunicación
social |
=
Métodos y Técnicas de Intervención
Profesional II =
Prácticas de Intervención
Profesional II =
Elaboración de Programas
y Proyectos
Sociales. =
Taller de Investigación Social II =
Comunicación Social ·
Taller
Integrador: Análisis de la Intervención Profesional
II |
4.4.1
TABLA DE
CRÉDITOS
|
¡Error! Marcador no
definido.SEMES TRE |
MATERIAS |
HORAS AULA |
HORAS EXTRA-AULA |
CREDITOS |
|
I |
=
Precursores del Trabajo
Social. =
Antropología =
Filosofía. =
Relaciones Humanas. =
Taller de Comprensión Lectora. *
Taller Integrador: Evolución Histórica
del Trabajo
Social
|
5 5 5 5 5 6 |
5 0 0 0 5 6 |
10 5 5 5 10 12 |
|
II |
=
Teoría del Trabajo Social =
Sociología =
Etica =
Formación Económica y Social de México =
Taller de Estrategias de Aprendizaje *
Taller Integrador: Construcción Conceptual del Trabajo
Social. |
5 5 5 5 5 6 |
5 0 0 0 5 6 |
10 5 5 5 10 12 |
|
III |
=
Trabajo Social y Necesidades
Sociales =
Economía Política =
Derecho Social =
Salud Pública =
Psicología del Desarrollo *
Taller Integrador: Análisis de las Necesidades Sociales, los Sujetos
Sociales y el Trabajo
Social |
5 5 5 5 5 6 |
5 0 0 0 0 6 |
10 5 5 5 5 12 |
|
IV |
=
Políticas de Bienestar Social =
Formación Económica y Social
Regional =
Derechos Humanos =
Educación para la
Salud =
Psicología Social *
Taller Integrador: Análisis de las Políticas
sociales. |
5 5 5 5 5 6 |
5 0 0 0 0 6 |
10 5 5 5 5 12 |
|
V |
=
Métodos y Técnicas de
Intervención Profesional I =
Prácticas de Intervención
Profesional
I =
Administración Pública. =
Teorías de Grupos =
Taller de Investigación Social I *
Taller Integrador: Análisis de la
Intervención
Profesional I |
5 15* 5 5 5 6 |
5 0 0 0 5 6 |
10 15 5 5 10 12 |
|
SEMES TRE |
MATERIAS |
HORAS
AULA |
HORAS
ESTRA-AULA |
CRÉDITOS |
|
VI |
=
Métodos y Técnicas de Intervención profesional II =
Prácticas de Intervención Profesional II =
Elaboración de Programas y Proyectos Sociales =
Taller de Investigación Social II =
Comunicación Social *
Taller Integrador: Análisis de la Intervención Profesional II |
5 15* 4 5 5 6 |
5 0 4 5 0 6 |
10 15 8 10 5 12 |
|
TOTAL DE CRÉDITOS |
285 | |||
* Lo relativo a Practicas de
Intervención Profesional I y II que se plantean con 15 horas aula, deberán
entenderse como 15 horas en las cuales los estudiantes asistirán 8 horas al
lugar asignado para realizar dichas prácticas pero además, asistir a supervisión
de gabinete, realizar gestiones y demás actividades contempladas en el programa
respectivo.
4.4.2 MAPA CURRICULAR DEL NIVEL
TECNICO
ÁREAS DE FORMACIÓN DEL NIVEL
TÉCNICO
|
MATERIAS |
HORAS AULA |
HORAS
EXTRA-AULA |
CRÉDITOS |
|
Antropología |
5 |
0 |
5 |
|
Filosofía |
5 |
0 |
5 |
|
Formación
Económica y Social de México |
5 |
0 |
5 |
|
Sociología |
5 |
0 |
5 |
|
Economía
Política |
5 |
0 |
5 |
|
Derecho
Social |
5 |
0 |
5 |
|
Formación
Económica y Social Regional |
5 |
0 |
5 |
|
Derechos
Humanos |
5 |
0 |
5 |
ÁREA TEORÍA Y
PRÁCTICA DEL TRABAJO SOCIAL. Se integra por 9
asignaturas.
MATERIA |
HORAS
AULA |
HORAS
EXTRA-AULA |
CRÉDITOS |
|
Precursores
del Trabajo Social |
5 |
5 |
10 |
|
Teoría
del Trabajo Social |
5 |
5 |
10 |
|
Trabajo
Social y Necesidades Sociales |
5 |
5 |
10 |
|
Políticas
de Bienestar Social |
5 |
5 |
10 |
|
Métodos
y Técnicas de Intervención Profesional I |
5 |
5 |
10 |
|
Prácticas
de Intervención Profesional I |
0 |
10 |
10 |
|
Métodos
y Técnicas de Intervención Profesional II |
5 |
5 |
10 |
|
Prácticas
de Intervención Profesional II |
0 |
10 |
10 |
|
Elaboración
de Programas y Proyectos Sociales |
4 |
4 |
8 |
ÁREA DE INVESTIGACIÓN E INTEGRACIÓN DEL
TRABAJO SOCIAL. Se integra por 10 materias.
|
MATERIA |
HORAS AULA |
HORAS EXTRA-AULA |
CRÉDITOS |
Taller
de Comprensión Lectora |
5 |
5 |
10 |
|
Taller
Integrador: Evolución Histórica del Trabajo
Social |
6 |
6 |
12 |
|
Taller
de Estrategias de Aprendizaje |
5 |
5 |
10 |
|
Taller
Integrador: Construcción Conceptual del Trabajo
Social |
6 |
6 |
12 |
|
Taller
Integrador: Las Necesidades Sociales, los Sujetos Sociales y el Trabajo
Social |
6 |
6 |
12 |
|
Taller
Integrador: Las Políticas Sociales |
6 |
6 |
12 |
|
Taller de Investigación Social I |
5 |
5 |
10 |
|
Taller
Integrador: La Intervención Profesional I |
6 |
6 |
12 |
|
Taller
de Investigación Social
II |
5 |
5 |
10 |
|
Taller
Integrador: La Intervención Profesional II |
6 |
6 |
12 |
ÁREA SUJETO Y MEDIO SOCIAL. Se integra por 9
materias:
MATERIA |
HORAS AULA |
HORAS ESTRA-AULA |
CRÉDITOS |
|
Relaciones
Humanas |
5 |
0 |
5 |
|
Ética |
5 |
0 |
5 |
|
Psicología
del Desarrollo |
5 |
0 |
5 |
|
Salud
Pública |
5 |
0 |
5 |
|
Psicología
Social |
5 |
0 |
5 |
|
Educación
para la Salud |
5 |
0 |
5 |
|
Administración
Pública |
5 |
0 |
5 |
|
Teoría
de Grupos |
5 |
0 |
5 |
|
Comunicación
Social |
5 |
0 |
5 |
Sintéticamente,
el Plan de Estudios de Nivel Técnico se estructura en 4 áreas de formación,
integradas por 36 materias que equivalen a 285 créditos:
|
ÁREAS DE
FORMACIÓN |
MATERIAS |
% |
CRÉDITOS |
% |
|
HISTÓRICO
SOCIAL |
8 |
22.22 |
40 |
14.03 |
|
TEORÍA Y PRÁCTICA DEL TRABAJO
SOCIAL |
9 |
25.00 |
88 |
30.88 |
|
INVESTIGACIÓN E INTEGRACIÓN DEL TRABAJO
SOCIAL |
10 |
27.77 |
112 |
39.30 |
|
SUJETO Y MEDIO
SOCIAL |
9 |
25.00 |
45 |
15.79 |
|
TOTAL |
36 |
100 |
285 |
100 |
4.4.3 REQUISITOS DE INGRESO, PERMANENCIA,
EGRESO Y TITULACIÓN DE NIVEL TECNICO.
INGRESO:
a) Poseer certificado de estudios de secundaria.
b) Aprobar el examen de selección.
c) Cubrir los requisitos que establece la
Universidad.
PERMANENCIA:
a)
Observar 5 años como límite de tiempo para
estar inscrito en la escuela, en función del 50% adicional al periodo de 3 años
regulares del nivel técnico. Los cinco años se establecerán a partir del ingreso
al ciclo escolar correspondiente.
b)
Los estudiantes que, habiendo interrumpido
sus estudios y cuya situación obedezca a lo estipulado en el inciso anteriro,
deberán hacerlo a partir de un proceso de convalidación diseñado y aprobado para
tal efecto.
c)
Haber acreditado mínimamente el 80% de las
asignaturas del grado escolar inmediato anterior.
d)
Haber acreditado el 100% de las asignaturas
de los demás grados que anteceden al inmediato anterior.
EGRESO Y
TITULACIÓN:
a)
Haber cubierto el total de asignaturas y
créditos correspondientes al Plan de
Estudios del Nivel Técnico.
b)
Presentar carta de liberación del Servicio
Social Universitario.
c)
Presentar cualquiera de las dos opciones
señaladas a continuación:
·
Tesina y examen de réplica de la
misma.
·
Examen general de
conocimientos.
d)
Titularse en un plazo máximo de 4 años
después de haber concluido los estudios.
4.5 PERFIL DEL EGRESADO DE NIVEL LICENCIATURA
EL EGRESADO
DE LA LICENCIATURA EN TRABAJO SOCIAL ESTARA EN CONDICONES
DE:
-
Manejar y aplicar teorías del desarrollo
social e identificar en este proceso las políticas y necesidades
sociales.
-
Realizar
investigación social como proceso de conocimiento y actuación sobre las
necesidades de bienestar
social.
-
Integrar los elementos teóricos,
metodológicos y operativos en su acción profesional para generar nuevas formas
de intervención.
-
Manejar los procedimientos
técnicos-operativos para la
planeación y administración del bienestar social.
-
Tener una visión integral de los procesos
históricos y socioculturales en la perspectiva de la explicación de la
problemática social actual.
-
Identificar el sentido ético de la profesión
con los procesos de satisfacción de las necesidades materiales y espirituales de
los sujetos sociales.
4.5
PLAN DE ESTUDIOS PARA LA
LICENCIATURA.
|
SEM |
PRODUCTOS |
SABERES |
MATERIAS |
|
I |
Reconocimiento
de que el acervo conceptual y la dimensión del Trabajo Social se dan en
contextos sociohistóricos. |
*
Teoría del Trabajo Social *
Socio-históricos *
Psicológicos *Estrategias
básicas para la codificación y decodificación de
textos. |
=
Historia del Trabajo Social =
Antropología Cultural =
Psicología =
Taller de Comprensión Lectora =
Historia de América Latina ·
Seminario
de integración I: Construcción Histórico-conceptual del Trabajo Social. |
|
II |
Comprensión
de que la intervención profesional se desarrolla en el complejo sistema de
contradicciones sociales. |
*
Teoría del Trabajo Social *
Político económicos *
Humanísticos *Estratégicos
para los
aprendizajes |
=
Trabajo Social y
Necesidades
Sociales =
Formación Social Mexicana =
Ética y Desarrollo Humano =
Taller de Estrategias de
Aprendizaje =
Comunicación Social ·
Seminario
de Integración II: Análisis de las Políticas Sociales, los Sujetos
Sociales y la Intervención del Trabajador Social. |
|
III |
Comprensión
de las teorías del Trabajo Social en el marco de los paradigmas teóricos
fundamentales en las ciencias sociales. |
*
Trabajo Social *
Epistemológicos *
Económicos *
Psicológicos *
Sociohistóricos *
Ecohumanísticos |
=
Trabajo Social y Ciencias Sociales =
Psicología Clínica =
Formación Social Regional =
Teorías Económicas =
Ecología Humana ·
Seminario
de integración III: Análisis de los Paradigmas Teóricos de las Ciencias
Sociales y la Ubicación del
Trabajo Social en
ellos |
|
IV |
Identificación
y dominio de las diferentes construcciones conceptuales y metodológicas de
los sujetos de intervención profesional. |
*
Metodológicos para el ejercicio profesional *
Político-económicos *
Pedagógico-didácticos *
Humanísticos *
Jurídicos |
=
Metodología del Trabajo Social I =
Estado Moderno y Política Social =
Intervención Educativa =
Derecho Constitucional =
Economía Política ·
Seminario
de integración IV: Análisis de la Multidimensionalidad del Ejercicio
Profesional. |
|
V |
Identificación
de los métodos y técnicas de intervención de casos y grupos, en los
contextos sociales en que se desarrollan. Desarrollo de habilidades para
la aplicación de métodos y técnicas de casos y
grupos. |
*
Teórico-metodológicos del trabajo social *
Políticas Públicas *
Demográficos *
Humanísticos *
Jurídicos |
=
Metodología del Trabajo Social II =
Derechos Humanos =
Teorías Demográficas =
Planeación y Administración de
Políticas Sociales en
México =
Informática
Educativa I ·
Seminario
de integración V: Análisis de las Opciones Metodológicas del Trabajo
Social en la Planeación y Desarrollo de las Políticas
Sociales. |
|
VI |
Apropiación
de los referentes conceptuales metodológicos y técnicos para la
investigación y sistematización del ejercicio profesional del Trabajo Social |
*
Metodológico-epistemológicos *
Sociopolíticos *
Demográficos |
=
Metodología para la Sistematización del Trabajo
Social =
Informática Educativa
II =
Demografía Regional =
Desarrollo Sociocultural =
Administración
Pública ·
Seminario
de investigación I: Análisis Metodológico de la Construcción del Objeto
de Estudio. |
|
VII |
Dominio
técnico conceptual para el diseño de programas para el desarrollo
comunitario y proyectos de investigación social. |
*
Metodológicos para la
investigación social *
De planeación *
Empíricos de la
profesión *
disciplinarios
(optativas)
|
=
Diseño de Proyectos para
el Desarrollo
Comunitario =
Prácticas Profesionales en
Comunidad =
Optativa =
Optativa ·
Seminario
de Investigación Social II: Construcción del proyecto de
investigación |
|
VIII |
Dominio
técnico conceptual para el diseño y desarrollo de proyectos de políticas
públicas y privadas y para el desarrollo de proyectos de investigación
social. |
*
Metodológicos para la
investigación social *
De planeación *
Empíricos de la
Profesión *
Políticas Públicas y
privadas *
disciplinarios
(optativas) |
=
Diseño de Proyectos para
el Desarrollo de
Políticas Públicas
y
Pprivadas =
Prácticas profesionales en
Instituciones Públicas
y Privadas =
Optativa =
Optativa *
Seminario de Investigación Social
III: Desarrollo del proyecto de
investigación |
4.5.1 TABLA DE
CREDITOS
|
SEMESTRE |
MATERIAS |
HORAS AULA |
HORAS EXTRAAULA |
CREDITOS |
|
I |
=
Historia del Trabajo Social =
Antropología Cultural =
Psicología =
Taller de Comprensión Lectora =
Historia de América Latina ·
Seminario
de integración I: Construcción Histórico Conceptual del Trabajo
Social. |
5 5 5 5 5 7 |
5 0 0 5 0 7 |
10 5 5 10 5 14 |
|
II |
=
Trabajo Social y Necesidades
Sociales =
Formación Social Mexicana =
Etica y Desarrollo Humano =
Taller de Estrategias de Aprendizaje =
Comunicación Social ·
Seminario
de integración II: Análisis de las Políticas Sociales, los Sujetos
Sociales y la Intervención del Trabajador Social. |
5 5 5 5 5 7 |
5 0 0 5 0 7 |
10 5 5 10 5 14 |
|
III |
=
Trabajo Social y Ciencias Sociales =
Psicología Clínica =
Teorías Económicas =
Ecología Humana =
Formación Social Regional ·
Seminario
de integración III: Análisis de los
Paradigmas Teóricos de las Ciencias Sociales y la ubicación del
Trabajo Social en ellos. |
5 5 5 5 5 7 |
5 0 0 0 0 7 |
10 5 5 5 5 14 |
|
IV |
=
Metodología del Trabajo Social I =
Estado Moderno y Política Social =
Economía Política =
Intervención Educativa =
Drerecho Constitucional ·
Seminario
de Integración IV:
Análisis de la Multidimensionalidad del Ejercicio
Profesional. |
5 5 5 5 5 7 |
5 0 0 0 0 7 |
10 5 5 5 5 14 |
|
V |
=
Metodología del Trabajo Social II =
Informática Educativa I =
Derechos Humanos =
Teorías Demográficas =
Planeación y Administración de Políticas Sociales en
México ·
Seminario
de Integración V: Análisis de las Opciones Metodológicas del Trabajo
Social en la Planeación y Desarrollo de las Políticas
Sociales |
5 4 5 5 5 8 |
5 4 0 0 0 8 |
10 8 5 5 5 16 |
|
VI |
=
Metodología para la
Sistematización del Trabajo
Social =
Informática Educativa II =
Administración Pública =
Demografía Regional =
Desarrollo Sociocultural ·
Seminario
de Investigación I: Análisis Metodológico de la Construcción del Objeto
de Estudio. |
5 4 5 5 5 8 |
5 4 0 0 0 8 |
10 8 5 5 5 16 |
|
VII |
=
Diseño de Proyectos para el Desarrollo Comunitario =
Prácticas Profesionales en Comunidad =
Optativa* =
Optativa* ·
Seminario
de Investigación social II: Construcción del proyecto de
investigación. |
5 0 5 5 8 |
5 15 0 0 8 |
10 15 5 5 16 |
|
VIII |
=
Diseño de Proyectos para el Desarrollo de Políticas Públicas y Privadas =
Prácticas Profesionales en Instituciones Públicas y Privadas =
Optativa* =
Optativa* *
Seminario de Investigación social III: Desarrollo del Proyecto de Investigación |
5 0 5 5 8 |
5 15 0 0 8 |
10 15 5 5 16 |
TOTAL DE CRÉDITOS
*MATERIAS OPTATIVAS:
Los
alumnos del VII y VIII semestres podrán optar por cursar 2 de las siguientes
materias:
·
Administración
de Políticas de Desarrollo Comunitario
·
Procesos
Electorales
·
Estudios
de Pobreza
·
Las
Etnias y su Integración al Desarrollo Social
·
Organizaciones
Civiles
·
Gestoría
·
Administración
de Recursos Humanos
Los
alumnos del VII y VIII semestres podrán optar por cursar 1 de las siguientes
materias:
·
Familia
y Vida Cotidiana
·
Salud
Pública
·
Salud
Mental
·
Educación
Sexual
·
Trabajo
Social con Niños
Para la programación de los cursos de las materias optativas de interés
de los alumnos, es requisito que se constituyan grupos con un mínimo de 20 estudiantes de la
licenciatura.
Podrán inscribirse y participar trabajadores sociales que, sin ser
alumnos de la licenciatura, se interesen en acreditarlos a manera de cursos de
educación continua ( actualización y capacitación ) en campos especializados de intervención
profesional.
Dichos cursos deberán ser diseñados respetando coherencia y continuidad
de acuerdo a las áreas de formación.
4.6.2 MAPA CURRICULAR DEL NIVEL
LICENCIATURA
4.6.3 ÁREAS DE
FORMACIÓN
ÁREA HISTÓRICO-SOCIAL. Se integra por 9
materias:
|
MATERIA |
HORAS AULA |
HORAS
EXTRA-AULA |
CRÉDITOS |
|
Historia de América
Latina |
5 |
0 |
5 |
|
Antropología
Cultural |
5 |
0 |
5 |
|
Formación Social
Mexicana |
5 |
0 |
5 |
|
Formación Social
Regional |
5 |
0 |
5 |
|
Teorías
Económicas |
5 |
0 |
5 |
|
Economía
Política |
5 |
0 |
5 |
|
Teorías
Demográficas |
5 |
0 |
5 |
|
Demografía
Regional |
5 |
0 |
5 |
|
Administración
Pública |
5 |
0 |
5 |
TOTAL DE CRÉDITOS: 45
ÁREA ESTADO Y SOCIEDAD: Se integra por 7
materias:
|
MATERIA |
HORAS AULA |
HORAS EXTRA-AULA |
CRÉDITOS |
|
Estado Moderno y Política
Social |
5 |
0 |
5 |
|
Derecho
Constitucional |
5 |
0 |
5 |
|
Derechos
Humanos |
5 |
0 |
5 |
|
Planeación y
Administración de Políticas Sociales en México |
5 |
0 |
5 |
|
Optativa |
5 |
0 |
5 |
|
Optativa |
5 |
0 |
5 |
TOTAL DE CRÉDITOS: 30
ÁREA TEORÍA Y PRÁCTICA DEL TRABAJO SOCIAL. Se
integra por 10 materias:
|
MATERIAS |
HORAS AULA |
HORAS EXTRA-AULA |
CRÉDITOS |
|
Historia del Trabajo
Social |
5 |
5 |
10 |
|
Trabajo Social y
Necesidades Sociales |
5 |
5 |
10 |
|
Trabajo Social y Ciencias
Sociales |
5 |
5 |
10 |
|
Metodología del Trabajo
Social I |
5 |
5 |
10 |
|
Metodología del Trabajo
Social II |
5 |
5 |
10 |
|
Metodología para la
Sistematización del Trabajo Social |
5 |
5 |
10 |
|
Diseño de Proyectos para
el Desarrollo Comunitario |
5 |
5 |
10 |
|
Prácticas Profesionales en
Comunidad |
0 |
15 |
15 |
|
Diseño de Proyectos para
el Desarrollo de Políticas Públicas y Privadas |
5 |
5 |
10 |
|
Prácticas Profesionales en
Instituciones Públicas y Privadas |
0 |
15 |
15 |
TOTAL DE CRÉDITOS: 110
ÁREA DE INVESTIGACIÓN E INTEGRACIÓN DEL
TRABAJO SOCIAL. Se integra por 12 materias:
|
MATERIAS |
HORAS AULA |
HORAS EXTRA-AULA |
CRÉDITOS |
|
Seminario de Integración
I: Construcción Conceptual del Trabajo Social |
7 |
7 |
14 |
|
Taller de Comprensión
Lectora |
5 |
5 |
10 |
|
Seminario de Integración
II: Análisis de las Necesidades Sociales, los Sujetos Sociales y la Intervención del
Trabajador
Social |
7 |
7 |
14 |
|
Taller de Estrategias de
Aprendizaje |
5 |
5 |
10 |
|
Seminario de Integración
III: Análisis de los Paradigmas Teóricos de las Ciencias Sociales y la
Ubicación del Trabajo Social en ellos |
7 |
7 |
14 |
|
Seminario de Integración
IV: Análisis de la Multidimensionalidad del Ejercicio
Profesional |
7 |
7 |
14 |
|
Seminario de Integración
V: Análisis de las Opciones Metodológicas del Trabajo Social en la
Planeación y Desarrollo de Políticas Sociales |
8 |
8 |
16 |
|
Informática Educativa
I |
4 |
4 |
8 |
|
Seminario de Investigación
I: Análisis Metodológico de la Construcción del Objeto de
Estudio |
8 |
8 |
16 |
|
Informática Educativa
II |
4 |
4 |
8 |
|
Seminario de Investigación
II: Construcción del Proyecto de Investigación |
8 |
8 |
16 |
|
Seminario de Investigación
III: Desarrollo del Proyecto de Investigación |
8 |
8 |
16 |
TOTAL DE CRÉDITOS: 156
ÁREA SUJETO Y MEDIO SOCIAL. Se integra por 9
materias:
|
MATERIA |
HORAS AULA |
HORAS EXTRA
AULA |
CRÉDITOS |
|
Psicología |
5 |
0 |
5 |
|
Ética y Desarrollo
Humano |
5 |
0 |
5 |
|
Comunicación
Social |
5 |
0 |
5 |
|
Ecología
Humana |
5 |
0 |
5 |
|
Psicología
Clínica |
5 |
0 |
5 |
|
Intervención
Educativa |
5 |
0 |
5 |
|
Desarrollo
Sociocultural |
5 |
0 |
5 |
|
Optativa |
5 |
0 |
5 |
|
Optativa |
5 |
0 |
5 |
TOTAL DE CRÉDITOS: 45
Sintéticamente, el Plan de Estudios para el nivel licenciatura se
estructura en 5 áreas de formación, que a su vez se integran por 47 asignaturas a las que les corresponde
un total de 386 créditos:
|
ÁREAS DE
FORMACIÓN |
Nº DE
ASIGNATURAS |
% |
TOTAL DE
CRÉDITOS |
% |
|
HITÓRICO-SOCIAL |
9 |
19.15 |
45 |
11.66 |
|
ESTADO Y
SOCIEDAD |
7 |
14.90 |
30 |
7.77 |
|
TEORÍA Y PRÁCTICA DEL TRABAJO
SOCIAL |
10 |
21.27 |
110 |
28.50 |
|
INVESTIGACIÓN E INTEGRACIÓN DEL TRABAJO
SOCIAL |
12 |
25.53 |
156 |
40.41 |
|
SUJETO Y MEDIO
SOCIAL |
9 |
19.15 |
45 |
11.66 |
|
TOTAL |
47 |
100 |
386 |
100 |
5. POLITICA DE EVALUACION
5. POLITICA DE
EVALUACION
La evaluación entendida como parte integrante de la actividad educativa,
trasciende el estrecho campo del "rendimiento académico" de los estudiantes que
transitan por un plan de estudios.
Constituye un proceso de reflexión sobre la práctica educativa, orientado
a la comprensión y explicación de la misma, que tiene como finalidad una
valoración de la planeación y de la acción educativas de una comunidad escolar
en un contexto de trabajo, permitiendo a sus protagonistas, plantear (y operar),
alternativas de transformación e intervención curricular.
En síntesis, la evaluación en
un sentido amplio, puede ser entendida como un proceso de investigación y reflexión de la
práctica educativa. De acuerdo con ello, podemos hablar de diversas
dimensiones de la evaluación educativa. En este planteamiento curricular
interesa abordarla en dos dimensiones: de lo curricular, y de los aprendizajes
escolares.
Con respecto a la evaluación
curricular vamos a explicitar en principio el concepto desde donde la
visualizamos como un proceso mediante el cual se realiza la reflexión sobre un
planteamiento curricular y su operativización. Dicho proceso se efectúa a partir
de tres niveles de investigación:
a) Evaluación de la congruencia interna
b) Evaluación de la intervención pedagógica.
c) Evaluación externa.
a) Evaluación de la congruencia
interna.
La congruencia
interna refiere a la relación que guardan entre sí, los elementos constitutivos
del plan. La evaluación en este
marco, deberá efectuarse tomando en cuenta la fundamentación del plan, del
perfil profesional, la estructura y organización curricular y la propuesta de
evaluación, tratando de identificar
las relaciones de congruencia y/o incongruencia entre ellos, para poder
hacer oportunamente los planteamientos y las rectificaciones
necesarias.
b) Evaluación de la intervención
pedagógica.
Este
tipo de evaluación refiere a la revisión de la práctica pedagógica donde se
toman en cuenta la práctica y formación docente, el papel del alumno, la
relación maestro-alumno, los métodos y recursos de enseñanza, los aprendizajes y
la evaluación de los mismos.
Estas al igual que
las anteriores, constituyen algunas de las líneas de investigación curricular,
que de efectuarse oportunamente, conducirán a reorientar aquellas fallas y
limitaciones en la operativización del currículo.
c) Evaluación de la congruencia
externa.
Este
tipo de evaluación se refiere al análisis de la relación que guarda la propuesta
curricular con el contexto. Los
aspectos que habrán de considerarse en particular, serán: el tipo de práctica
profesional que realizan los egresados, el mercado ocupacionel, la problemática
a la que pretende dar respuesta la profesión y la pertinencia de la oferta
educativa, entre otros.
En el marco de estos grandes niveles de la evaluación, podemos
identificar líneas particulares de investigación curricular, que por su carácter
sistemático, requieren de un equipo de docentes formados en teoría curricular,
particularmente en diseño y evaluación.
Este equipo de trabajo deberá constituirse por un mínimo de tres maestros
de tiempo completo que deberán dedicarse exclusivamente a tareas de
investigación educativa.
La primer tarea del equipo de Investigación, será la elaboración de un
proyecto de evaluación y consolidación de la propuesta
curricular.
En relación a la evaluación de los aprendizajes y en concordancia con el
concepto de aprendizaje como proceso de construcción de conocimientos que se
asume en el modelo pedagógico de la propuesta curricular, vamos a concebirla
como un proceso de análisis, comprensión y explicación de los procesos de
aprendizaje.
Esta concepción de evaluación de los aprendizajes implica ir más allá de
lo que puede entenderse como "qué tanto aprenden los alumnos", para situarse en
el "cómo aprenden los alumnos". Es
decir, se trata de investigar el nivel congnoscitivo y conceptual de los
sujetos, pero también los procesos mediante los cuales se logran esos niveles
cognoscitivos.
Si bien, toda propuesta de aprendizaje implica una propuesta de
acreditación, conviene distinguir ésta de la evaluación, en tanto que, la
acreditación refiere al procedimiento institucional que se sigue para certificar
los estudios del alumno, mediante la asignación de una calificación; en cambio
la evaluación, refiere a un proceso más integral que no implica necesariamente,
una calificación como en el caso de la acreditación.
No obstante, habría que dejar claro que bajo estas lineamientos generales
provenientes del modelo pegagógico, la evaluación de los aprendizajes será una
tarea a abordar por cada uno de los docentes, de acuerdo al curso que vaya a
impartir, ya que la propuesta de evaluación deberá corresponderse con una determinadas situaciones educativas
particulares.
MAPA CURRICULAR DEL NIVEL
TÉCNICO.
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
[1]
Ello,
no sin algunos cambios y adecuaciones en las estrategias planeadas, exigidos por
la dinámica propia del trabajo académico-político de la escuela.
[2]
Cfr.
"1er. Foro Interno de evaluación curricular". Documento base, p. 8; U.A.S., Esc.
de Trabajo Social Culiacán, julio 20,21 y 22 de 1989.
[3]
"Resolutivos del I Foro Interno de Evaluación Curricular", Esc. de Trabajo
Social de la U.A.S., Culiacán, Sin., julio de 1989.
[4]
"I Foro de transformación y unificación de Planes de Estudio de las Esc. de
Trabajo Social de la UAS", Cln., Sin., sept. de 1984.
[5]
Cfr.
"I Foro Interno de Evaluación Curricular de la Esc. de Trabajo Social (Cln.) de
la U.A.S." (documento base), julio de 1989.
[6]
Cfr.
"Plan de estudios para la nivelación de Técnicos en trabajo social a grado de
licenciatura" Esc. de Trabajo Social Cln., U.A.S. junio de 1991.
[9]
RODRIGUEZ CAMACHO, M.A. et al, "Evaluación del Plan de estudios para el programa
de nivelación de licenciatura en Trabajo Social" Esc. de Trabajo Social U.A.S.,
Cln.,Sin., enero de 1994 y
-
RODRIGUEZ CAMACHO, M.A., et al, "Plan de estudios para el programa de nivelación
de la licenciatura en Trabajo Social". Esc. de Trabajo Social Cln., U.A.S. marzo
de 1994.
[12]
PIÑEIRO, J.L. "El Pronasol: )nueva hegemonía Política?, en: Revista de la
realidad mexicana actual El Cotidiano, UAM-A, México, Agosto de
1992.
[13]
AGUILAR G., V.H. et al "Plan de estudios para la nivelación de técnicos en
Trabajo Social a grado de licenciatura" Esc. de T.s. Cln. de la U.A.S.,
Culiacán, Sin., junio de 1991.
[15]
GONZALEZ
R., J.P. et al; Secretaría General y Coordinación General de Planeación y
Desarrollo de la U.A.S., Culiacán, Sin., 1994.
[16]
GARCIA
MEDINA, Dolores; La Escuela de Trabajo Social de la Universidad Autónoma de
Sinaloa: Algunos aspectos de su Historia; Tesina para obtener grado de
Licenciada en Filosofía; Culiacán Sin. México 1989.
[17]
DE
PAULA y FALEIROS: Trabajo
Social: Ideología y Método Ed. ECRO; Temas de Trabajo Social (6) ,
Argentina, 1976.
[19]
"Apuntes
para una Historia del Trabajo Social en México"; Textos Universitarios; material
fotocopiado sin referencia p. 51.
[31]
URRUTIA
BOLOÑA, Carlos; La investigación Social en la práctica del trabajador
social; vol.2 II curso de capacitación a distancia; Humanitas-CELATS; Perú
1988.
[32]
ROSAS,
Margarita; Trabajo Social y crisis en América Latina; Ed. Humanitas,
Buenos Aires, 1986 p. 46
[34]
ARTEGA B., Carlos; Trabajo Social alternativo en Revista Mexicana del Trabajo
Social No. 1 p. 46
[40]
Contreras
Domingo J. "El currículum sin salir de una biblioteca" en Cuadernos de
Pedagogía No. 175 España 1989.
[44]
Calero
Heras, J. "A, ante, bajo, (...) contra el currículum" en Cuadernos de
padagogía No. 175 España 1989.
[45]
Ver
en el apartado de Política de Evaluación las líneas de trabajo e investigación
orientadas a tal propósito.
[46]
Vigotsky,
L. S. "El Desarrollo de los Procesos Psicológicos Superiores" Ed.
Grijalbo, México 1988, P-133.
[47]
LEYVA
C., M.G. "Elementos para una propuesta pedagógica para la enseñanza de la teoría
del Trabajo Social a nivel licenciatura" (inédito) Culiacán, Sinaloa; Abril de
1996.
[48]
McLAREN,
Peter, PEDAGOGIA CRITICA, LAS POLITICAS DE RESISTENCIA Y UN LENGUAJE DE
ESPERANZA, Ponencia
mimeografiada. UNAM, México, D.F., 1988.
[49]
BRUNER, Jerome, ACCION, PENSAMIENTO Y LENGUAJE. En antología Seminario de
Educación y psicología I,
ENS-SEPYC, Sinaloa, 1996.
[51]
Estos dos semestres son introductorios al campo disciplinario en el plan de
licenciatura, mas no habilitan obviamente, a los estudiantes como técnicos en
trabajo social dado que carecerían entre otros, del proceso formativo que
constituye el desarrollo de las prácticas escolares en los campos
profesionales.
[52]
La viabilidad de continuar ofertando el nivel técnico estará en función de la
demanda de estudiantes, del mercado de trabajo y de las problemáticas sociales,
jugando un papel relevante las necesidades de profesionalización de los
trabajadores sociales
[53]
Dicho Programa de Nivelación a Licenciatura se operativizará en mayo de
1999.
[54]
"Resolutivos
del I Foro de evaluación curricular" Esc. de T. S. Cln. de la U.A.S. julio de
1989 y GARCIA P., Rosina et al, "Síntesis evaluativa del Plan de estudios
vigente", Secretaría Académica de la Esc. de T.S., Cln., Sin., marzo de
1996.
[54]
Resolutivos de la "XLIV Asamblea y
seminario anual de escuelas de Trabajo Social (AMETS)" Cln., Sin., mayo de
1996. - Acuerdos de la asamblea anual de la
Asociación de Trabajadores Sociales mexicanos, A.C. (ATSMAC). Pachuca, Hgo.,
marzo de 1996. - Propuesta de la Asociación de
Trabajadores Sociales de Sinaloa, A.C. (ATSSIN), en el Foro: Normatividad en
Trabajo Social". México, D.F., 20 y 21 de octubre de 1995.